Biografía
Mi nombre es Saray Karolina Pulido Medina tengo 21 años,
lo que me gusta no define realmente lo que soy, sin embargo disfruto del
arte, la música, el sol después de lluvia, el olor a tierra mojada, a
vanilla, las paredes cubiertas de años, los tejados revestidos en tiempo
las casonas que cuentas historias, mi violin y un grandioso piano
negro, que no es mio.
Disfruto del sol, de la
lluvia, de las cosas simples y que para el resto resultan aburridas,
trato de acercarme a la verdadera realidad de mi vida y parto de que
el verdadero triunfo radica en una inspiración que sublimiza
nuestra existencia.*.*
La
parte de mi que no existe
Respiro, el aire es más
ligero, más fresco las nubes parecen por si solas acercarse, el pasto es más
verde y el día más claro, el sentimiento, una pasibilidad, una tranquilidad,
una paz que si no fuese porque veo el cielo justo encima de mí, creería que
estoy en él y me creería muerto. No se cómo he llegado aquí, pero es magia, me
levanto del pasto donde reposa mi espalda luego de abrir los ojos lo primero
que veo es el azul profundo y prestiño
de un cielo infinitamente vivo; el lugar es un claro de un hermoso valle en una
tarde de verano donde el sol resplandece pero no quema solo trasmite el calor
que te hace sentir vivo. Yo solo estoy allí observando lo que se asemeja a una
irrealidad, viviendo el momento que la vida me otorga, anhelando tener la
vitalidad, la energía, la inocencia y transmitir la libertad que la naturaleza
me permite sentir través de sí misma. Solo puedo verla y escuchar el sonido con
el cual parece danzar, el compás que se viste de sonidos no menos
mitigados y celebrado con cada árbol que
parece ser instrumento de una orquestación sublime y natura, la melodía de cada
hoja cuando rosa con otra, la de los pájaros que se acoplan a un patrón
melódico perfecto y comandados por la batuta de un rio que suena cercano pero
que no alcanzo a ver, y el viento.
Late, el corazón a un ritmo
que parece formar parte de aquella orquesta deslumbrante, cuando parece que el
minuto que el mundo detuvo para que pudiera observar la belleza comienza
nuevamente andar; una interrupción, mi mente, mi yo anclado que me dice que eso
no es real, que duda, que minimiza mi sentir que me dice que los verdaderos
deseos alimenta el triunfo de la vida que hay cosas carnales mejores que
alientan las pasiones humanas, que la belleza del mundo estas en otras cosas,
en “cosas”. De pronto un presagio, algo inquietante, un dolor en el pecho
¿estaré muriendo? ¿Será que he sido víctima de mi pensamiento y es sido juzgado
a morir por incrédulo, por frio, por incipiente? ¿Será esto muestra de que mis
pensamiento son erróneos y solo son comendados por viles malos sentimientos
reprimidos, que nublan la verdad de lo que realmente es puro y
vivible?....No….es ella, es su dolor que también ahora es mío, es su
agonía…miedo. volteo mis ojos de aquello que admiraba yes así como de pronto
puedo ver la personificación de sus miedos y aflicciones, de su dolor, siete
caballos negros como la noche, caballos cuyos ojos no podían ser visible que se
confundían con la misma oscuridad de sus pelajes, esos animales que nada
parecen a aquellos colosales que corren libres, enérgicos por los linderos del
valle, aquellos caballos no parecía serlo, parecía ser un disfraz que intenta
ocultar la densidad y pesadez de sus camino recorridos, no mostraban ni
alegría, ni felicidad, ni miedo, intranquilos, irreconocibles sus cara
cubiertas por una oscura tela que caía desde sus cabeza para cubrirse así,
se hacían danzar de manea vanidosa y
territorial, para transmitir el miedo y el terror del que su belleza física
carecían.
Mis ojos se abren y mi
frente suda, mi corazón se despierta agitado, acelerado de tal manera que
duele, en la repisa un pantalón sin usar, una camisa sin planchar un sombrero
con peso de tierra encima la ausencia de compañía y la presencia de soledad, mi
habitación, un reloj y la hora 1. Era la una de la madrugada me despierto y era
solo un sueño; la luna aún se cola brillante por la ventana, me siento sobre mi
cama mientras mis manos buscan mi cabeza como si de esa manera pudiese sacar
las imágenes que aun llevaba conmigo. No podía dormir luego de ese sueño, luego
de esa agonía ¿Quién podría?, fue tan vívido, tan real, solo hasta ese momento
ya despierto podía darme cuenta que tales percepciones, la brisa, el olor, el
calor del sol, no fueron más que proyecciones de recuerdos tatuados por
vivencias que tuve en el pasado y quisiera recobrar, esos elementos lo hiso tan
real, pero estaba dormido.
Desde que era niño repetidas
veces tenía un sueño curioso que al despertar olvidaba, frecuentemente el mismo
sueño que una y otra vez intentaba recordar, pero fallaba, se almacenaba en
alguna parte de mi cerebro donde no podía encontrarlo. Desde entonces soñar no
es tan grato, solo una vieja escusa que utiliza tu cerebro para fastidiarte la
vida y recordarte que los años pasan y cada vez eres menos capaz de recordar
las cosas, como donde dejaste el plumero, la tinta o el sombrero. Sin embargo
la vida siempre te sorprende.
Un día mas como cualquier
otro las calles ásperas, las fachadas altas de las casa, el panadero de la
esquina y la anciana que otra vez camina sola por las calle esta mañana, y un
bastón partido y unos años perdido que deje sobre la cama, me muestran que la
vida siguen y que siempre llega tarde el mañana, que la vida es hoy y no hay
tiempo para retrasarla y un trabajo que me espera. Es una mañana muy fría, la
lluvia, la neblina, y a seguir andando.
Nuevamente
la noche reposa sobre nuestras colinas, un día más que culmina y que no tiene
boleto de regreso para retornar, esta noche el día ya vivido toma un tren hacia
los recuerdos de las personas que lograron alguna vivencia imborrable en él, en
la mía seguro no, lo único distinto a este día de otros, fue la perturbación de
ese extraño sueño, ¡oh sí! El sueño, ese
sueño es la respuesta a la sensación que tuve durante el día de que tenía algo
pendiente, ese sueño, claro, espero no se repita, pero esta noche es oscura, no
hay luna y las nubes ocultan las pocas estrellas visibles, no parece ser una
noche de magia, sino de fantasía, noches como estas no hacen los deseos
realidad, parecen más bien materializar los miedos, es una noche muy oscura, pero
ya mañana amanecerá.
En la cama
el sudor, la agonía, el rio, el sonido, los ojos profundos, las alas y su
libertad, el olor, el miedo, los caballos, ojos abiertos; otra vez el sueño
otra vez la poca valentía el dolor en el pecho, la repisa, el reloj y la hora
3, son las tres de la mañana y la noche sigue oscura, ya no hay luna que se
cole por la ventana y la única vela que alumbra el recito esta ya derretida, es
una noche muy oscura y los deseos no se vuelven realidad, la agonía onírica
otra vez se repitió.
*******
Títere
Esta mañana la habitación es
más fría y aun con la tintura azul celeste de las paredes que a menudo resulta
vivo, alegre y espacioso, no se logra levantar el gris sombrío que reina en la
habitación, afuera el sol parece haber tenido retraso o la nubes acordaron
mermar la opulencia de él para exhibir hoy el esplendor de sí mismas, curioso
me parece, de momento recuerdo las palabras del sr Tizadle “-la decencia y honradez de un hombre se mide por la capacidad
de cumplir su palabra y su “puntualidad”-“ , hoy no, hoy seré puntual, se
levanta se baña y se va. Tras de sí deja una habitación cuya deslucides queda
como huella de la noche anterior, la tristeza, y la frustración del código
indescifrable que parece ser ese sueño. Lejos de eso es una habitación
confortable, no muy grande con una hermosa ventana que reposa en la pared desde
el techo hasta llegar al piso, desde donde puede verse las calles, las casas y las
cercanías de las carrosas que se dejan llegar desde la esquina de la señora Briga
una cuantas casas, las cortinas que la adornan son de una tela carmín ligera
con figuras florares muy pequeñas y tenues, una tela casi transparente para que
pueda dejar entrar la luz y dance con el aire en la época de otoño. Su estancia
en el segundo piso de la casa le da el privilegio de inspirarse con el
atardecer y el amanecer de cada mañana.
Guillermo
creció solo, desde niño conocía al sr tisdale, quien era un viejo vecino, buen
amigo de su padre y excelente compañía en las tardes de tertulias privadas que
se celebraban en su casa, el Sr tisdale se distinguía por su carácter afable y
jovial. Además también muy sumiso y reservado menos impulsivo que su padre,
quien no lo conociese bien le juzgaría de muy
abúlico e indiferente, sin embargo su actitud le dotaba de una calidez
humana que más que miedo infundía respeto y decencia lo que lo dotaba de un
aire asequible que le permitió una amistad infantil con Guillermo y quien más
adelante se convertiría en un fiel consejero en sus triviales adolescentes y
juveniles, siendo éste la más cercana compañía que le quedaría luego de la
desencarnación de sus padres.
La magia de
una infancia rodeada de historias creadas en su mente, de realidades ocultas
tras retratos y libros, los personajes creados en su imaginación y la creencia
de un mundo semejante del otro lado de espejo, llenaron sus juegos y días de
vivencias solo compartidas con su imaginación y soledad, e hicieron de él un
adolescente inspirado, creativo y fuerte, decidido y muy seguro con una
capacidad afectiva y receptiva que le distinguían por hiperestésico. Pero en su
nueva realidad, ya siendo un hombre la imaginación duerme frecuentemente y la
magia se mitiga en la misma manera que su creatividad, sigue siendo muy seguro
y decidido pero también ahora indiferente y ocupado en sus nuevos asuntos de
hombre.
El árbol
del otro lado del lindero, extraña sus reflexiones, el camino que conlleva al
otro lado del jardín cruzando el prado dejo para sí alguna huella grabada en
él, por si vuelve y se reconoce a sí mismo y pueda distinguir nuevamente el
camino y a donde lo conduce, y la estrella que grabo con una no muy afilada
navaja dentro del cajón de buro brilla constantemente para que recuerde la
razón por la cual la tatuó allí, en el árbol y en libro que leía cada mañana.
"El
que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse, más le valdría estar
muerto, porque sus ojos están cerrados."
Albert Einstein
**
Los años
pasan rápido, esta mañana he visto como la esposa del señor tisdale se acercaba
a la joyería mientras iba de paso a la abacería,
venia acompañada de Emma la hija menor de ambos debe tener entre siete y diez
años; mientras la pareja acordaba resolver un percance con el tejado de la
casa, ella corría entre las vitrinas jugando con una extraña mariposa que había
entrado a la tienda y de la cual no me había percatado, era solo una mariposa
pero ella parecía ver algo más, algo deslumbrante, maravilloso y divertido que
la invitada a danzar, correr y jugar de alegría junto a ella, casi la imitaba
volar, si la naturaleza hubiese dotado a Emma con la magia de las alas de
seguro se hubiese ido volando junto a su nueva compañera, recordé en ese momento
hace apenas algunos años hubiese sido yo quien estuviese danzando entre mi
utopía jugando conmigo mismo y creando mundos imaginarios que solo yo podía ver
sin que eso me importase.
Mientras caminaba de regreso
a algún lugar que aún no decidía, no podía creer como hacia escasos minutos
reflejaba mi infancia en una mariposa que llenaba de magia la mente de una niña
y como me reflejaba a mí mismo en Emma, pase de ser un chiquillo fantasioso a
un hombre tan vil, ruin, malvado y abellacado como el sr livingstone, pase de
ser discípulo de mi imaginación a marioneta de mis propios impulsos y deseos,
Incluso de mis caprichos. Reflexionando sobre aquello de lo que me hacía sentir estúpido y avergonzado, recordé
cuando me enoje porque no tuve un regalo que pedí, aun cuando no tuviese con
quien enojarme mi adolescencia estuvo llena de una personalidad tan
temperamental que intentar descifrarme un mes para al otro intentar ayudarme al
sr tisdale le generaba dolores de cabeza, un día me gustaba una cosa al otro
día otra, guiado por mis caprichos, modas y una mente tan maleable que
comenzaba a fascinarse con cada cosa y hacer de tal fascinación un hábito. El
recuerdo de un verano en mis días adolescentes cuando me empecine con un extraño artefacto que nada más tener
ya hiso mermar mi interés en él. Nada de lo que he hecho había sido real, sino
más bien un teatro de lo que había querido hacer, como cuando me hice comprar
un piano y presumir de músico y tal ocurrencia tan pasajera solo duro uno días.
Pura vanidad nada más que eso, solo alarde de pretender ser algo que no soy,
como cuando hace un momento solo me llene de ira mientras mi yo pretendía de
muy valiente y solo resulte ser una marioneta de mis propios defectos y
arrebates, un muñeco de mis propias fantasías, un títere cobijado con mis
propias realidades subjetivas, ideando un mundo ocultado tras un telón que se
levanta cuando algunas nueva función porteada esta por empezar.
******
Abanto
Ojos cerrados, un suspiro
leve, una pequeña abertura en mi imaginación que me permite ver la mirada de
alguien más, una brisa ligeramente fría, un susurro, calidez, remordimiento,
decepción; reposarse sobre el sillón y
cobijarse de soledad no resulta grato cuando tu mente se alía a tu
conciencia y te ofertan latigazos de reflexiones; cerrar los ojos para cederte
a uno de esos momentos en el día en el que te dedicas a no hacer ni pensar en
nada con una mente adherida a la filosofía de la vida entre lo que es correcto
y lo que no, resulta bastante abrumador.
El sr tizdale se percató de
mi aflicción, intentó decirme algo pero por
mi expresión no intento tocar el tema, aunque días después sus sabias
palabras consiguieron colarse de entre sí mismo y ubicar el momento correcto
para expresar lo que habían concluido para mí; un sabio consejo.
-¿Sabes? El marino que enarbola sus velas, no lo hace
simplemente para navegar, sino para conocer nuevos mudos, nuevas aguas y nuevas
tierras, y escuchar lo que nuevos
vientos con su nuevas melodías viene a contar.
--No entiendo lo que me
quieres hacer saber, no quiero ofenderte pero no logro capturar la intención de
tus palabras- ¿Qué quieres decir, acaso no es eso lo mismo? Si quiere conocer
nuevos mundos de que otra forma lo haría sino izando sus velas y queriendo
navegar como has dicho.
-Cierto es, tienes razón
pero no es lo que hacemos lo que realmente nos define, sino por qué hacemos las
cosas, un soldado no quiere ir a la guerra a matar, solo quiere defender una
nación y su hogar; un hombre no irá a
trabajar cada mañana porque le grada la sensación de llegar a casa y sentir su
cuerpo casando, solo quiere alimentar a su familia; incluso una bella dama no
encuentra agrado en un proceso doloroso de parto, solo quiere darle vida a un
hijo. ¿Te das cuenta hijo mío? No es el puente lo que importa, ni cruzarlo es
muy trascendente, sino aquello que aguarda después él y a donde pretendemos
dirigirnos, dejando a un lado el miedo al abismo que aguarda bajo el mismo
puente, la valentía nos hace fuerte porque el ímpetu de querer llegar a nuestro
destino es más fuerte que el mismo miedo.
---Entiendo, pero, creo que
mi vista es muy abetunada, y no alcanzo a ver lo que hay después del puente,
solo lo veo a él y le doy mayor importancia porque lo reconozco como mi
destino, no es eso juzgable más bien meramente entendible, mi visión es
limitada, más bien la de todos lo es, la naturaleza no nos ha dotado con las
capacidades visuales con las que privilegio al halcón después de todo.
-
un marinero debe conocer más, que su barca antes de zarpar, debe conocerse a sí
mismo; para distinguir la realidad y reconocer la verdadera estrella para no
confundirse con el extraño farol que alumbra el final de su destino.
Hay
muchacho, eres joven pero ya entenderás,
no te preocupes.
Con
estas palabras, y dos palmadas en mi
hombro se levantó y se fue y tras de él
deja una estela de confusión en mi cabeza, me siento un tonto.
“En
la vida hay cosas de que padecer por el que sufrir y del que aprender solo
sigue tu camino no permitas que te digan que hacer tu camino es solo tuyo tú
decides en él, escoges tu destinos y decides de
que aprender”
Avisto
Estos últimos días me
parecen haber vivido una historia sin protagonista, claro el protagonista soy
yo, pero ni siquiera conozco mi propia historia, los días pasados se asemejan a
las obras del teatro del pueblo donde solo hasta al final te das cuenta de que
carece de sentido y a aflicción llega para decirte que has perdido tu tiempo.
Un sueño, un estúpido sueño, me ha mostrado una realidad que ahora envidio, la
libertad esa misma libertad que conocí de niño un día mientras jugueteaba y en
medio de un salto logre pausar el segundo en el que mis pies se desprendieron del
piso y mi cuerpo logro suspenderse en el aire como si de pronto pudiese volar,
esa misma libertad que experimenta la anciana que luego de tantos años de andar
junto a su esposo, ahora anda sola porque él decidió marcharse de este mundo
antes que ella, desde entonces se le dibuja en el rostro una sonrisa porque la
libertad ha tocado su puerta, y no tiene que llorar, no tiene que recordar los
años vividos para llamar a la melancolía a su puerta, solo vive intensamente
porque el mañana quizás se retrase.
Libertad…damisela mezquina
que le huye al dolor, realidad subjetiva de quien no vive el perdón, enarbolada
bandera que orquesta el amor. ¡Libertad!
Incluso el bastón partido
que reposa en la cama, ya no tiene que andar caminos, ni cumplir con algún
designo caritativo, no está desecho, no es inútil, es libre y puede darse el
lujo de decirlo y atribuirse el privilegio de envidiarle.
Ya no quiero caballos
negros, ni cerdos limpios, ni garzas blancas, ya no quiero miedos, ni designios
y ni una verdad malva, ni grilletes ni mentiras, ni sueños falsos, quiero un
lapicero, unas grandes alas, quiero ….
--¿sr tisdale?
- si Guillermo
--usted conoce mi nombre, ¿pero sabe quién
soy?
-bien has dicho, se cuál es tu nombre pero
desconozco quien eres
--sin embargo sr tisdale ¿puede usted
reconocerme?
-si, reconozco tus gustos, el color azul, la
tierra mojada, los números pares,…
--Y basándose en eso pudiésemos decir que
usted me conoce
-pues sí, eso pudiésemos decir
--y que esa persona que describe soy yo
-pues si,
--pues, sr tisdale yo quiero ser más que eso,
más que un color azul, más que una tierra mojada, más que un número par, quiero
realmente ser.
…una verdad libre, quiero un
criterio domable, una mente inspirada, respuestas, quiero ser!
Solo un sueño puede decirme
cuan dormido estoy, aunque siempre que soñamos no nos damos cuenta de que lo
hacemos, solo cuando nos despertamos nos damos cuenta de que estamos en el
mundo real, pero justo horita ¿como sabes dónde estás?
Volveré al árbol que me espera para
juntos reflexionar, seguiré las huellas en medio del camino de la pradera para
ver hasta donde me conducen y retratare nuevamente la estrella, que se quedó
grabada en mi gaveta para nuevamente recodarme hacia donde quiero llegar…que es
lo que quiero ser..
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