15/4/12

SARAY (CORO)




Biografía

Mi nombre es Saray Karolina Pulido Medina tengo 21 años, lo que me gusta no define realmente lo que soy, sin embargo disfruto del arte, la música, el sol después de lluvia, el olor a tierra mojada, a vanilla, las paredes cubiertas de años, los tejados revestidos en tiempo las casonas que cuentas historias, mi violin y un grandioso piano negro, que no es mio.
Disfruto del sol, de la lluvia, de las cosas simples y que para el resto resultan aburridas, trato de acercarme a la verdadera realidad de mi vida y parto de que el verdadero triunfo radica en una inspiración que sublimiza nuestra existencia.*.*
La parte de mi que no existe

Respiro, el aire es más ligero, más fresco las nubes parecen por si solas acercarse, el pasto es más verde y el día más claro, el sentimiento, una pasibilidad, una tranquilidad, una paz que si no fuese porque veo el cielo justo encima de mí, creería que estoy en él y me creería muerto. No se cómo he llegado aquí, pero es magia, me levanto del pasto donde reposa mi espalda luego de abrir los ojos lo primero que veo es el  azul profundo y prestiño de un cielo infinitamente vivo; el lugar es un claro de un hermoso valle en una tarde de verano donde el sol resplandece pero no quema solo trasmite el calor que te hace sentir vivo. Yo solo estoy allí observando lo que se asemeja a una irrealidad, viviendo el momento que la vida me otorga, anhelando tener la vitalidad, la energía, la inocencia y transmitir la libertad que la naturaleza me permite sentir través de sí misma. Solo puedo verla y escuchar el sonido con el cual parece danzar, el compás que se viste de sonidos no menos mitigados  y celebrado con cada árbol que parece ser instrumento de una orquestación sublime y natura, la melodía de cada hoja cuando rosa con otra, la de los pájaros que se acoplan a un patrón melódico perfecto y comandados por la batuta de un rio que suena cercano pero que no alcanzo a ver, y el viento.
Late, el corazón a un ritmo que parece formar parte de aquella orquesta deslumbrante, cuando parece que el minuto que el mundo detuvo para que pudiera observar la belleza comienza nuevamente andar; una interrupción, mi mente, mi yo anclado que me dice que eso no es real, que duda, que minimiza mi sentir que me dice que los verdaderos deseos alimenta el triunfo de la vida que hay cosas carnales mejores que alientan las pasiones humanas, que la belleza del mundo estas en otras cosas, en “cosas”. De pronto un presagio, algo inquietante, un dolor en el pecho ¿estaré muriendo? ¿Será que he sido víctima de mi pensamiento y es sido juzgado a morir por incrédulo, por frio, por incipiente? ¿Será esto muestra de que mis pensamiento son erróneos y solo son comendados por viles malos sentimientos reprimidos, que nublan la verdad de lo que realmente es puro y vivible?....No….es ella, es su dolor que también ahora es mío, es su agonía…miedo. volteo mis ojos de aquello que admiraba yes así como de pronto puedo ver la personificación de sus miedos y aflicciones, de su dolor, siete caballos negros como la noche, caballos cuyos ojos no podían ser visible que se confundían con la misma oscuridad de sus pelajes, esos animales que nada parecen a aquellos colosales que corren libres, enérgicos por los linderos del valle, aquellos caballos no parecía serlo, parecía ser un disfraz que intenta ocultar la densidad y pesadez de sus camino recorridos, no mostraban ni alegría, ni felicidad, ni miedo, intranquilos, irreconocibles sus cara cubiertas por una oscura tela que caía desde sus cabeza para cubrirse así, se  hacían danzar de manea vanidosa y territorial, para transmitir el miedo y el terror del que su belleza física carecían.
Mis ojos se abren y mi frente suda, mi corazón se despierta agitado, acelerado de tal manera que duele, en la repisa un pantalón sin usar, una camisa sin planchar un sombrero con peso de tierra encima la ausencia de compañía y la presencia de soledad, mi habitación, un reloj y la hora 1. Era la una de la madrugada me despierto y era solo un sueño; la luna aún se cola brillante por la ventana, me siento sobre mi cama mientras mis manos buscan mi cabeza como si de esa manera pudiese sacar las imágenes que aun llevaba conmigo. No podía dormir luego de ese sueño, luego de esa agonía ¿Quién podría?, fue tan vívido, tan real, solo hasta ese momento ya despierto podía darme cuenta que tales percepciones, la brisa, el olor, el calor del sol, no fueron más que proyecciones de recuerdos tatuados por vivencias que tuve en el pasado y quisiera recobrar, esos elementos lo hiso tan real, pero estaba dormido.
Desde que era niño repetidas veces tenía un sueño curioso que al despertar olvidaba, frecuentemente el mismo sueño que una y otra vez intentaba recordar, pero fallaba, se almacenaba en alguna parte de mi cerebro donde no podía encontrarlo. Desde entonces soñar no es tan grato, solo una vieja escusa que utiliza tu cerebro para fastidiarte la vida y recordarte que los años pasan y cada vez eres menos capaz de recordar las cosas, como donde dejaste el plumero, la tinta o el sombrero. Sin embargo la vida siempre te sorprende.
Un día mas como cualquier otro las calles ásperas, las fachadas altas de las casa, el panadero de la esquina y la anciana que otra vez camina sola por las calle esta mañana, y un bastón partido y unos años perdido que deje sobre la cama, me muestran que la vida siguen y que siempre llega tarde el mañana, que la vida es hoy y no hay tiempo para retrasarla y un trabajo que me espera. Es una mañana muy fría, la lluvia, la neblina, y a seguir andando.
Nuevamente la noche reposa sobre nuestras colinas, un día más que culmina y que no tiene boleto de regreso para retornar, esta noche el día ya vivido toma un tren hacia los recuerdos de las personas que lograron alguna vivencia imborrable en él, en la mía seguro no, lo único distinto a este día de otros, fue la perturbación de ese extraño sueño, ¡oh sí! El sueño,  ese sueño es la respuesta a la sensación que tuve durante el día de que tenía algo pendiente, ese sueño, claro, espero no se repita, pero esta noche es oscura, no hay luna y las nubes ocultan las pocas estrellas visibles, no parece ser una noche de magia, sino de fantasía, noches como estas no hacen los deseos realidad, parecen más bien materializar los miedos, es una noche muy oscura, pero ya mañana amanecerá.
En la cama el sudor, la agonía, el rio, el sonido, los ojos profundos, las alas y su libertad, el olor, el miedo, los caballos, ojos abiertos; otra vez el sueño otra vez la poca valentía el dolor en el pecho, la repisa, el reloj y la hora 3, son las tres de la mañana y la noche sigue oscura, ya no hay luna que se cole por la ventana y la única vela que alumbra el recito esta ya derretida, es una noche muy oscura y los deseos no se vuelven realidad, la agonía onírica otra vez se repitió.
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Títere
Esta mañana la habitación es más fría y aun con la tintura azul celeste de las paredes que a menudo resulta vivo, alegre y espacioso, no se logra levantar el gris sombrío que reina en la habitación, afuera el sol parece haber tenido retraso o la nubes acordaron mermar la opulencia de él para exhibir hoy el esplendor de sí mismas, curioso me parece, de momento recuerdo las palabras del sr Tizadle “-la decencia y honradez de un hombre se mide por la capacidad de cumplir su palabra y su “puntualidad”-“ , hoy no, hoy seré puntual, se levanta se baña y se va. Tras de sí deja una habitación cuya deslucides queda como huella de la noche anterior, la tristeza, y la frustración del código indescifrable que parece ser ese sueño. Lejos de eso es una habitación confortable, no muy grande con una hermosa ventana que reposa en la pared desde el techo hasta llegar al piso, desde donde puede verse las calles, las casas y las cercanías de las carrosas que se dejan llegar desde la esquina de la señora Briga una cuantas casas, las cortinas que la adornan son de una tela carmín ligera con figuras florares muy pequeñas y tenues, una tela casi transparente para que pueda dejar entrar la luz y dance con el aire en la época de otoño. Su estancia en el segundo piso de la casa le da el privilegio de inspirarse con el atardecer y el amanecer de cada mañana.
Guillermo creció solo, desde niño conocía al sr tisdale, quien era un viejo vecino, buen amigo de su padre y excelente compañía en las tardes de tertulias privadas que se celebraban en su casa, el Sr tisdale se distinguía por su carácter afable y jovial. Además también muy sumiso y reservado menos impulsivo que su padre, quien no lo conociese bien le juzgaría de muy  abúlico e indiferente, sin embargo su actitud le dotaba de una calidez humana que más que miedo infundía respeto y decencia lo que lo dotaba de un aire asequible que le permitió una amistad infantil con Guillermo y quien más adelante se convertiría en un fiel consejero en sus triviales adolescentes y juveniles, siendo éste la más cercana compañía que le quedaría luego de la desencarnación de sus padres.
La magia de una infancia rodeada de historias creadas en su mente, de realidades ocultas tras retratos y libros, los personajes creados en su imaginación y la creencia de un mundo semejante del otro lado de espejo, llenaron sus juegos y días de vivencias solo compartidas con su imaginación y soledad, e hicieron de él un adolescente inspirado, creativo y fuerte, decidido y muy seguro con una capacidad afectiva y receptiva que le distinguían por hiperestésico. Pero en su nueva realidad, ya siendo un hombre la imaginación duerme frecuentemente y la magia se mitiga en la misma manera que su creatividad, sigue siendo muy seguro y decidido pero también ahora indiferente y ocupado en sus nuevos asuntos de hombre.
El árbol del otro lado del lindero, extraña sus reflexiones, el camino que conlleva al otro lado del jardín cruzando el prado dejo para sí alguna huella grabada en él, por si vuelve y se reconoce a sí mismo y pueda distinguir nuevamente el camino y a donde lo conduce, y la estrella que grabo con una no muy afilada navaja dentro del cajón de buro brilla constantemente para que recuerde la razón por la cual la tatuó allí, en el árbol y en libro que leía cada mañana.
"El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse, más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados."  Albert Einstein
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Los años pasan rápido, esta mañana he visto como la esposa del señor tisdale se acercaba a la joyería mientras iba de paso a la abacería, venia acompañada de Emma la hija menor de ambos debe tener entre siete y diez años; mientras la pareja acordaba resolver un percance con el tejado de la casa, ella corría entre las vitrinas jugando con una extraña mariposa que había entrado a la tienda y de la cual no me había percatado, era solo una mariposa pero ella parecía ver algo más, algo deslumbrante, maravilloso y divertido que la invitada a danzar, correr y jugar de alegría junto a ella, casi la imitaba volar, si la naturaleza hubiese dotado a Emma con la magia de las alas de seguro se hubiese ido volando junto a su nueva compañera, recordé en ese momento hace apenas algunos años hubiese sido yo quien estuviese danzando entre mi utopía jugando conmigo mismo y creando mundos imaginarios que solo yo podía ver sin que eso me importase.
Mientras caminaba de regreso a algún lugar que aún no decidía, no podía creer como hacia escasos minutos reflejaba mi infancia en una mariposa que llenaba de magia la mente de una niña y como me reflejaba a mí mismo en Emma, pase de ser un chiquillo fantasioso a un hombre tan vil, ruin, malvado y abellacado como el sr livingstone, pase de ser discípulo de mi imaginación a marioneta de mis propios impulsos y deseos, Incluso de mis caprichos. Reflexionando sobre aquello de lo que me  hacía sentir estúpido y avergonzado, recordé cuando me enoje porque no tuve un regalo que pedí, aun cuando no tuviese con quien enojarme mi adolescencia estuvo llena de una personalidad tan temperamental que intentar descifrarme un mes para al otro intentar ayudarme al sr tisdale le generaba dolores de cabeza, un día me gustaba una cosa al otro día otra, guiado por mis caprichos, modas y una mente tan maleable que comenzaba a fascinarse con cada cosa y hacer de tal fascinación un hábito. El recuerdo de un verano en mis días adolescentes cuando me empecine  con un extraño artefacto que nada más tener ya hiso mermar mi interés en él. Nada de lo que he hecho había sido real, sino más bien un teatro de lo que había querido hacer, como cuando me hice comprar un piano y presumir de músico y tal ocurrencia tan pasajera solo duro uno días. Pura vanidad nada más que eso, solo alarde de pretender ser algo que no soy, como cuando hace un momento solo me llene de ira mientras mi yo pretendía de muy valiente y solo resulte ser una marioneta de mis propios defectos y arrebates, un muñeco de mis propias fantasías, un títere cobijado con mis propias realidades subjetivas, ideando un mundo ocultado tras un telón que se levanta cuando algunas nueva función porteada esta por empezar.
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Abanto
Ojos cerrados, un suspiro leve, una pequeña abertura en mi imaginación que me permite ver la mirada de alguien más, una brisa ligeramente fría, un susurro, calidez, remordimiento, decepción; reposarse sobre el sillón y  cobijarse de soledad no resulta grato cuando tu mente se alía a tu conciencia y te ofertan latigazos de reflexiones; cerrar los ojos para cederte a uno de esos momentos en el día en el que te dedicas a no hacer ni pensar en nada con una mente adherida a la filosofía de la vida entre lo que es correcto y lo que no, resulta bastante abrumador.
El sr tizdale se percató de mi aflicción, intentó decirme algo pero por  mi expresión no intento tocar el tema, aunque días después sus sabias palabras consiguieron colarse de entre sí mismo y ubicar el momento correcto para expresar lo que habían concluido para mí; un sabio consejo.
-¿Sabes?  El marino que enarbola sus velas, no lo hace simplemente para navegar, sino para conocer nuevos mudos, nuevas aguas y nuevas tierras, y escuchar lo que  nuevos vientos con su nuevas melodías viene a contar.
--No entiendo lo que me quieres hacer saber, no quiero ofenderte pero no logro capturar la intención de tus palabras- ¿Qué quieres decir, acaso no es eso lo mismo? Si quiere conocer nuevos mundos de que otra forma lo haría sino izando sus velas y queriendo navegar como has dicho.
-Cierto es, tienes razón pero no es lo que hacemos lo que realmente nos define, sino por qué hacemos las cosas, un soldado no quiere ir a la guerra a matar, solo quiere defender una nación y su hogar; un hombre  no irá a trabajar cada mañana porque le grada la sensación de llegar a casa y sentir su cuerpo casando, solo quiere alimentar a su familia; incluso una bella dama no encuentra agrado en un proceso doloroso de parto, solo quiere darle vida a un hijo. ¿Te das cuenta hijo mío? No es el puente lo que importa, ni cruzarlo es muy trascendente, sino aquello que aguarda después él y a donde pretendemos dirigirnos, dejando a un lado el miedo al abismo que aguarda bajo el mismo puente, la valentía nos hace fuerte porque el ímpetu de querer llegar a nuestro destino es más fuerte que el mismo miedo.
---Entiendo, pero, creo que mi vista es muy abetunada, y no alcanzo a ver lo que hay después del puente, solo lo veo a él y le doy mayor importancia porque lo reconozco como mi destino, no es eso juzgable más bien meramente entendible, mi visión es limitada, más bien la de todos lo es, la naturaleza no nos ha dotado con las capacidades visuales con las que privilegio al halcón después de todo.
- un marinero debe conocer más, que su barca antes de zarpar, debe conocerse a sí mismo; para distinguir la realidad y reconocer la verdadera estrella para no confundirse con el extraño farol que alumbra el final de su destino.
Hay muchacho, eres joven  pero ya entenderás, no te preocupes.

Con estas palabras, y dos  palmadas en mi hombro se levantó  y se fue y tras de él deja una estela de confusión en mi cabeza, me siento un tonto.

“En la vida hay cosas de que padecer por el que sufrir y del que aprender solo sigue tu camino no permitas que te digan que hacer tu camino es solo tuyo tú decides en él, escoges tu destinos y decides de  que aprender”
Avisto
Estos últimos días me parecen haber vivido una historia sin protagonista, claro el protagonista soy yo, pero ni siquiera conozco mi propia historia, los días pasados se asemejan a las obras del teatro del pueblo donde solo hasta al final te das cuenta de que carece de sentido y a aflicción llega para decirte que has perdido tu tiempo. Un sueño, un estúpido sueño, me ha mostrado una realidad que ahora envidio, la libertad esa misma libertad que conocí de niño un día mientras jugueteaba y en medio de un salto logre pausar el segundo en el que mis pies se desprendieron del piso y mi cuerpo logro suspenderse en el aire como si de pronto pudiese volar, esa misma libertad que experimenta la anciana que luego de tantos años de andar junto a su esposo, ahora anda sola porque él decidió marcharse de este mundo antes que ella, desde entonces se le dibuja en el rostro una sonrisa porque la libertad ha tocado su puerta, y no tiene que llorar, no tiene que recordar los años vividos para llamar a la melancolía a su puerta, solo vive intensamente porque el mañana quizás se retrase.
Libertad…damisela mezquina que le huye al dolor, realidad subjetiva de quien no vive el perdón, enarbolada bandera que orquesta el amor. ¡Libertad!
Incluso el bastón partido que reposa en la cama, ya no tiene que andar caminos, ni cumplir con algún designo caritativo, no está desecho, no es inútil, es libre y puede darse el lujo de decirlo y atribuirse el privilegio de envidiarle.
Ya no quiero caballos negros, ni cerdos limpios, ni garzas blancas, ya no quiero miedos, ni designios y ni una verdad malva, ni grilletes ni mentiras, ni sueños falsos, quiero un lapicero, unas grandes alas, quiero ….
--¿sr tisdale?
- si Guillermo
--usted conoce mi nombre, ¿pero sabe quién soy?
-bien has dicho, se cuál es tu nombre pero desconozco quien eres
--sin embargo sr tisdale ¿puede usted reconocerme?
-si, reconozco tus gustos, el color azul, la tierra mojada, los números pares,…
--Y basándose en eso pudiésemos decir que usted me conoce
-pues sí, eso pudiésemos decir
--y que esa persona que describe soy yo
-pues si,
--pues, sr tisdale yo quiero ser más que eso, más que un color azul, más que una tierra mojada, más que un número par, quiero realmente ser.

…una verdad libre, quiero un criterio domable, una mente inspirada, respuestas, quiero ser!
Solo un sueño puede decirme cuan dormido estoy, aunque siempre que soñamos no nos damos cuenta de que lo hacemos, solo cuando nos despertamos nos damos cuenta de que estamos en el mundo real, pero justo horita ¿como sabes dónde estás?
http://t0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSxyKvygaObMSyFkAxp-K-t1z5W86QKsCsMSZIFOqrgruCnCwzLuTNpK0raVolveré al árbol que me espera para juntos reflexionar, seguiré las huellas en medio del camino de la pradera para ver hasta donde me conducen y retratare nuevamente la estrella, que se quedó grabada en mi gaveta para nuevamente recodarme hacia donde quiero llegar…que es lo que quiero ser..

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