9/4/12

LUIS (PUNTO FIJO)


Biografía

Luis Daniel Ramones, Nací el 20 de julio en un PUNTO FIJO del que tantas veces me he ido y al que siempre regreso. Licenciado en Lengua y Literatura y maestrante en Orientación Educativa, aunque lo que soy es cerrajero. Casado con la literatura, amante del cine. Creo en el béisbol y sus dioses y en el rock and roll como filosofía de vida, adicto al parley sin las más mínimas intenciones de ir a rehabilitación (esa vaina no funciona). Me juego la vida"runlain"... Salud!


Sueño:

Sueño con ser el organizador de un evento de literatura y que los políticos más importantes del país me llamen para jalarme bolas, para pedirme que les dé inclusión y participación en el evento. Sueño con que me contacten por todas las vías posibles y que yo les responda siempre que lo que deben hacer es lo siguiente:
-       Enviar  tres cajas de cerveza Polar Pilsen (con sus respectivas bolsas de hielo c/u)  y dos pizzas extra grandes con pepperoni que jode todos los viernes a mi casa.
-       Dejar cuenta abierta en El Saco (conocido burdel de mi ciudad, awww… El Saco!) para que una comisión perteneciente al equipo de logística del evento altamente calificada y entrenada en la selección de putas, es-COJA las “demonias” más aptas para acompañarnos durante la deliberación necesaria para determinar si los llamamos o no.
-       Una vez cumplidas las dos máximas anteriores estar pendientes del teléfono porque seguramente los llamaremos para… decirles que se nos acabaron las cervezas y deben traernos un par de cajas más con su respectivo hielo.
Sueño con que cumplan las tres exigencias y que entiendan que el sexo y al alcohol son los más importantes tópicos que mi muy jodido cerebro necesita como incentivo para intentar filosofar y tomar decisiones estúpidas de las que muy seguramente jamás me arrepentiré. Sueño con hacerlos arrechar, sueño con no incluirlos jamás en mi evento y decir pública y abiertamente que me importa una soberana mierda si apoyan mi evento o no. Sueño con que todo esto sea cierto.
 
Ya es tarde

(leer escuchando Wasting Love de Iron Maiden)

Hilos placenteros de agua dulce se deslizan por los pechos de Inés, la ducha abierta expulsa rayos acuosos que se estrellan contra su frente dando la impresión de que su extasiado rostro es cubierto por un vidrio gelatinoso que parece un arcoíris gris en la oscuridad del baño, las cucarachas la miran sin irritarse mientras ella se masturba muy placenteramente y las arañas vigilan la escena. Las orillas de las verdosas paredes son tan simétricas como los glúteos de Inés, ella está a punto de gritar, recorre lentamente sus labios con su pecaminosa lengua y justo cuando siente que sus carnes están por explotar se detiene una segundo, deja de mover sus ágiles dedos, se desencoge de hombros, abre bruscamente los ojos y recuerda que no ha lavado sus hábitos y ya es tarde, se marcha a meterlos en la lavadora.


 El otro

(Reconstrucción de un chiste muy malo)


Un pie que no logra tocar el piso se balancea como sorteando su fortuna de poder retar la gravedad, Vicente está sentado en la barra del bar, su codo derecho se apoya en la madera mientras su mano recorre la escasa cabellera que perdió seguramente primero que su virginidad. Sus lentes están mal puestos como adrede, como si alguien le dirigiera para fotografiarlo, frente a él tiene un vaso de tequila un poco más lleno de lo usual y ni siquiera lo observa, pero algo en Vicente demuestra que su única razón de estar allí es ese trago. Por la puerta que, como tantas otras puertas está a las espaldas de Vicente, entra un sujeto robusto que sin conocerlo y sin estarlo buscando encuentra en Vicente el sujeto perfecto que le dará sentido a su noche, lo ve, lo sabe. Los segundos juegan una ridícula partida de futbol y en el entretiempo ambos terminan sentados uno al lado del otro, Vicente callado y cabizbajo, el otro lo ve de pies a cabeza, sonríe, mira el vaso, regresa la mirada al triste y procede muy osadamente a tomarse su trago lanzando una carcajada que seguro se oyó en kazagkistán. Vicente siente una puñalada de sudores fríos en la espalda, una opulencia de escalofríos lo invaden y como si los pocos resortes de vida que le quedaban se hubieran disparado, voltea hacía el otro y deja escapar un grito desaforado que causa un tsunami sónico en el bar. Vicente, seguido del grito espeluznante comienza a decir palabras sin sentido, empieza a temblar su desconfigurado rostro y su ceño se fruñe en forma de poema muy mal escrito. Mira fijamente al otro, se levanta del banquito, grita una historia estúpida e incomprensible sobre un fracaso, una pérdida de una apuesta, un mal día, una mujer con un amigo, desnudos; un empleo perdido, una cagada de perro; el otro comienza a sentir como algo le retuerce el estómago y empieza a creer que el titiritero de sus tripas le que quiere hacer una mala pasada, Vicente estalla en risas locas como su estampa, se voltea y sale corriendo del bar, pierde unos de sus zapatos en la carrera y dos botones exigen libertad mientras va gritando: “un estúpido se bebió mi cianuro!”

¡ACCIÓN!

Juan ha muerto ya tres veces esta mañana, su verdadero nombre es Ángel pero es Juan lo que se lee en una etiqueta mal bordada en el lado izquierdo de la braga anaranjada que trae puesta. Ángel. O mejor dicho, Juan, ha muerto ya tres veces esta mañana porque así lo ha querido un señor bastante mayor de larga barba blanca que no abandona su silla y sólo sabe dar órdenes. Ángel tiene una esposa adorable que seguramente en este momento está preparando el almuerzo, juntos conforman un matrimonio joven y aún no tienen hijos. Son una pareja felíz, pero su rostro esta mañana es el espejo de una realidad distinta. Alguien quiso que las facciones de Ángel se conjugaran para expresar con su cara un poema donde la desesperación es la musa y la salada humedad juega a deslizar los sueños que al caer se rompen uno a uno.  En el inmenso calor donde se achicharran las esperanzas las lágrimas se confunden con el sudor.
Ángel tiene esta mañana la mirada tan pesada que le resulta casi imposible levantarla del suelo. Está sentado, en su celda, con esposas en sus muñecas y tobillos, unidas por una cadena en la que los oxidados eslabones parecen daguerrotipos de las promesas que jamás le hicieron. Juan, como el mundo se ha empecinado en llamarlo esta mañana sólo por cumplir los caprichos de ese terco anciano, tiene la mirada tan vacía que el mundo entero cabría en ella y aún quedaría espacio para un par de angustias más. El ceño fruncido no define ya el recuerdo de iracundas pesadillas, la resignación sería el nombre perfecto para los caminos que se forman en sus líneas de expresión, esas que seguramente conducen al valle de la histeria.
Sus manos ya no tiemblan, las gotas de sudor que recorren su cuerpo se transforman en cubos de hielo antes de caer al piso y la memoria congelada le muestra una imagen indeleble, la del irremediable futuro, ese que ha de llegar dentro de pocos minutos cuando la comisura del guardia que custodia la celda  se deje de hipocresías y deje aflorar el sentimiento más vil que siempre caracterizará al ser humano por naturaleza. El anciano, mientras sonríe, deja ver ligeros movimientos en sus labios, como si llevara la cuenta regresiva de una bomba cuyo estallido es ansiado, como lo haría una niñita esperando la llegada de año nuevo. Al viejo, a cada segundo que pasa se le va ensanchando el pecho en lo que es el suspiro más lento y grande en toda la ciudad esta mañana.
Listo, ya son las once y media  de la mañana, el guardia abre la reja y Juan ya sabe lo que le depara. Se levanta con la calma que sólo poseen los que tienen, sin temor, la certeza precisa de cuantos minutos les restan de vida. Juan, en la medida en la que le es posible recorre el pasillo, el guardia va detrás de él, vigilando los pasos de quien emprende un camino que sólo posee una vía, una dirección, sin parada ni retorno alguno. Son muchas las miradas que se posan sobre este circo de vida y muerte, pero lo que hace lentos en extremo los pasos de Juan es la fijeza con que el anciano lo mira, desde lontananza  el viejo lo atraviesa con sus ojos, destroza su alma y corrompe su valor. El paso de Juan ni disminuye ni acelera, es definido por el ritmo constante de un par de piernas que se mueven por inercia. Juan está destrozado. Llega a una recamara donde otras personas más esperaban su llegada,  con miradas solemnes que no saben si saludar o despedirse. Una lágrima de compasión ajena se deja ver en el rostro de una hermosa pero muy demacrada chica que sostiene unos papeles y una carpeta en sus manos, viste elegantemente, y desde la entrada de Juan,  la mirada de ambos estuvo conectada aún cuando en realidad este nunca la miró
Se sienta, conoce muy bien el proceso y decide apagar la voz del hombre con sotana y librito en mano que escupe frases aprendidas de memoria pero jamás comprendidas. El anciano es el espectador principal, el culpable de que Juan vaya a morir por cuarta vez esta mañana. El podría detener todo el sufrimiento de tan agobiado ser, una palabra suya bastaría para acabar con la infinita desdicha de Juan, pero nada le produce más placer que el agónico ambiente reinante en la sala. El guardia ajusta en sus piernas y brazos las correas que lo atan a la silla de electricidad, ese asiento en primera clase de eterno viaje sin retorno.
Juan cierra sus ojos, el guardia baja la palanca, los destellos se hacen constantes e incesantes, incandescentes. Las chispas iluminan por última vez donde ahora gobernará  la oscuridad, el humo se apodera de la recamara, todos están mudos, anonadados, y el único que se pronuncia es el anciano para decir: “¡corte! Repitamos la escena”

Sin espacio para colores

Sé que tienes frío, aunque no lo dices... lo sé. casi podría asegurar que esta noche estás congelada, pero no sabría asegurar si es por el terror que causa en tí que estemos en este lugar que parece ser siniestro o si tan sólo te asusta el hecho de que yo haya retado a tus padres y te haya sacado de donde te tenían encerrada mi amada. Esta noche tu sonrisa me perturba, muestra como una mueca de dolor, y que no emitas el más mínimo sonido me desconcierta totalmente. Comprendo que si tus ojos lucen apagados ha de ser por todas las cosas que han sucedido en las últimas horas, sin embargo, esta noche estoy dispuesto a demostrarte que este gris lugar es el mejor ambiente para un romance sombrío como el nuestro, un romance en blanco y negro, un romance de flores marchitas y de putrefactas fragancias. No te siento temblar, pero hay un gesto en tu rostro que se suma al sonido de esas hojas en los árboles y estoy más seguro a cada segundo que pasa de que hay algo que te aturde, no sé si es el frío, no sé si es el miedo, pero quiero que estas caracias le devuelvan a tu piel ese calor que alguna vez hizo arder mi placer hasta voloverlo cenizas! Tú lo sabes, pero igual me gusta decirte que tenerte en mis brazos me da una sensación imcomparable, una especie de satisfacción sabiendo que ya más nada puede pasarte porque aquí estoy yo para cuidarte. No temas pequeña, esos gatos pardos que deambulan entre las tumbas como queriendo esconderse de la luna y su luz no hacen más que reflejar en sus brillantes ojos la esperanza que esta noche se consume al tenerte como jamás te había tenido. Desde aquí no podemos ver la luna, las ramas secas de este viejo árbol nos privan de su plateado chorro iluminado, pero casi puedo sentir el influjo que tiene sobre mis venas al hacer bombear mi sangre al ritmo de mi inmenso deseo por tu carne. las hojas secas crujen y hacen un inmenso eco que nos recuerda que este será nuestro secreto, los nombres en las lápidas son ciegos y el viento me susurra al oido que la oscuridad será nuestro cómplice, ya todo está arreglado. No hay casi espacio entre tu cuerpo y el mío, nunca hubo tanta aproximación entre dor carnes unidas por la lujuría y entregadas al delirio de una noche de fiebres y tempestades. Detallo una vez mas tus gestos, tu silencio, tus muecas perennes, tu rostro hoy es un poema de versos criogenizados y ahora reflexiono a razón de que sí en verdad estarás siendo tú tan felíz conmigo tal como yo lo soy con tu cuerpo ahorita... ojalá estuvieras viva para decirmelo.

Delirios cinéfilos

Ya no hay vuelta atrás, ni Ludovico podría conmigo. Quiero correr y correr, como Lola, como Forest, dejarme llevar por el viento, ser como el vaquero de la farmacia y deslizarme en el tiempo y en el espacio, quiero tener el tiempo en mis manos, todo el tiempo del mundo y así llegar sin retraso a tomar el expreso de media noche. Él, el de negro, me dice que no siempre lloverá, yo le contesto que no hay lluvia en este viaje hacia lo salvaje, sólo un veterano de guerra que me lleva en su taxi a la estación y un par de sueños de fuga. Quisiera que mis manos fuesen de tijeras y hacer un collage con pedacitos de nubes, nubes como aquellas en las que la mariposa se me perdió dejándome solo dentro de mi escafandra para hundirme mar adentro en la soledad de esta ventana secreta, la ventana de este auto que choca en mi subconsciente sin placer alguno. En este viaje hay amistad sincera y tu mamá tambien lo sabe, lo triste es la mala educación de aquellos que sembraron la duda más grande, esa que no cupo aquí y se elevó a otras galaxias desatando una guerra, por eso me voy de aquí, me voy a descubrir mi tiempo y espacio, el expreso está por salir, llevo una maleta de la que desconozco su contenido, adiós Stanley, adiós Allan, adiós Gus, adiós muchachos, nos vemos al otro lado de la pared.

18 comentarios:

  1. Luis Daniel Ramones2:04 a. m., abril 09, 2012

    qué escritor más pésimo este pana! jajajaja!

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  2. Francisco Hernández12:00 p. m., abril 09, 2012

    Me agrada las locuras de ultimo momento de tus escritos, le dan ese gustico como un poquito mas de sal a la sopa. Buenas vibras.

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    1. jeje! sí, los finales locos son algo que me gusta ejercitar. jajajaja! mosca con ramón que está asustado. jajajajaaja!

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  3. Es buena la tonalidad que lleva hilo narrativo en "Sin espacios para colores". Y está fino la especie de collage que rinde tributo a los clásicos del 7mo arte!, y no excelente final el de "Acción"... Los cuentos están bastante "Luís", y me imagino que no hay nada mejor que todo lo tuyo, en donde quiera que esté, lleve tu sello.

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    1. jeje! supongo que para ustedes es medio chimbo ver aquí cosas que ya han leído. pero bueno, sí... es fino identificarte con un estilo y encontrar una voz propia.

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  4. JAJAJAJAJA... Me encanto tu "Sueño", bueno, la parte del Saco no tanto, a menos que quieras contraer alguna enfermedad. jajaja... Y delirios cinefilos me fascino, como amante del cine me gustaria poder escribir algo como eso, relacionando mis peliculas favoritas.

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    1. no te metas con el saco que forma parte de nuestro patrimonio. jajajaja! y bueno, dale... escribe sobre lo que te gusta! es divertido el proceso!

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  5. ya había tenido la oportunidad de leer tus cuentos, muy controversia-les y casi fuera de los razonamientos típicos, eso me gusta. "Sin espacio para colores" es un gran cuento al igual que "acción" no sé si por gustarme esos pienso que son los as acabado que allí publicas. "sueño" no opino al respecto por mi posición. Un abrazo mi hermano.

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    1. jeje! opina pues! arrechate! eso es lo que quiero! sino no tiene gracia!

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  6. Extrañé algo de "Crónicas Grotescas". No me gustó "Sueño" pero me divertí. No deberías estar organizando eventos, deberías sólo escribir y beber, y escribir, y tirar, y escribir, y fumar y escribir, y querer a Adela, y escribir, y no estudiar psicología porque me da envidia, y escribir. Acción!

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    1. mis "crónocas grotescas" DEBERÍAN estar aquí! es cierto! pero... no sé, quise dejarlas descansar será. son medio pajúas, se creen la gran vaina. jeje!

      "Sueño" no busca agradar, todo lo contrario... así que si te divertiste, fino! jeje!

      por lo demás, lo hago todo! jeje! pero organizar esto no es tan aburrido como se pensaría, al menos no si se hace como lo estamos haciendo. dejar la maestría... sólo si saliera por allí algo de cine. jeje! y lo estoy pensando!

      por último: recuerdas la historia de "Reya y yoh"? ayer encontré los manuscritos pero de pura purita casualidad! si me da chance los transcribo y los subo aquí.

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  7. excelente sin espacio para los colores a mi parecer, en general me gustaron todos exito...-julio tizzani

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    1. gracias Julio, nos vemos el 25.

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  8. Sin espacios para colores es muy pero muy bueno ya lo había leído. Ahora escribe uno que se llame no se con espacio para otra negra. Garuabar.... je je.

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  9. Muy buenos tus cuentos! muy buenos!

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  10. Oscar Enrique Prieto Borregales2:04 p. m., abril 18, 2012

    Muy buenos pero muy buenos tus relatos, me fascinó Sueño muy divertido y también Sin espacio para colores, muy sentido. Me gustaría que leyeras mis relatos: La laguna de los cien deseos y La misma Sangre, son estilos distintos pero esa es la idea de que me ofrezcan su opinión.

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  11. Me gustaron los textos. El sueño se te cumplirá si el evento se hace famoso, entonces la gente (no sólo los políticos) la sautoridades de las universidades, de los institutos de educación, de los medios de comunicación y demás querrán participar y así podrás cumplirlo jajajajajaja nos vemos en el evento y lees otros jajajaja

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  12. Gabriela Arianne Velazco11:17 p. m., abril 23, 2012

    Lo único que no leí fue Ya es tarde, no tengo Wasting Love de Iron Maiden. Creo que soy anormal, me encantó Sueño, es muy "Luis" jajajajaja. Ya había disfrutado de Acción por el face, pero nunca llegué a comentar nada.
    El texto que más me gustó es Sin espacios para colores. Primero porque recordé un sueño que tuve cuando comencé a leer a Larsson. Soñé con un hombre que sólo podía conseguir erecciones "follandose" a las muertas (ojo, tipas extremadamente buenas, pero sin vida). Es extenso, luego te contaré. Y segundo, porque está asquerosamente satisfactoria la trama.

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