Biografía
Andreína
Valery, nacida en la ciudad de Coro, ostento un cuarto de cupón. Licenciada en
Educación Mención Lengua, Literatura y Latín. Amante de las diferencias y de
las artes en general. Familiar, alegre y fiel amiga. Incursionando en la
locución y renovando amistades.
El
niño Transparente
Le
dijeron a la madre a los 3 meses que
tenía todos los miembros bien formados “solo que es transparente” eso era lo
normal para esas fechas, pero no contaron con que nacería siendo transparente,
que crecería siendo transparente y que aún hoy, seis años después lo seguiría
siendo.
Que
lo llamasen Gasparín, órganos flotantes
o el hombre sin rostro era lo de
menos, pero que su corazón palpitara agitado al estar cerca de la maestra en un
interrogatorio y cuando sentía la colonia Jhonson de Manuela, la niña que se
sentaba a su lado en clase, eso sí que era insoportable.
-¡Que
ande por allí sin nada que lo cubra es una barbaridad!- decían, aunque para él
esto era un sinsentido porque no revelaba todo aquello que los demás cubrían,
no tenía vergüenzas. Quizás fuera su
estómago vibrando al tener hambre lo que molestaba a los demás, o sus tripas
retorciéndose, los pulmones cual esponjas, el que no pudiera ocultar lo que era, lo que sentía.
De
camino a su casa, luego de sorprender a Manuela del brazo con inñaqui, caminó
por el mismo basurero por el que pasaba invicto todos los días, entonces
percibió su reflejo inconcluso en un charco asqueroso y decidió revolcarse… se
llenó de todo, retazos de cosas, lodo, proyectos inconclusos, mierda…
Entró
a la casa y no lo reconocieron sus padres: -éste no es nuestro hijo, éste es…
un niño común-.
Tengo
pantaletas viejas
Mis
pantaletas están viejas, descoloridas, a veces manchadas de alguna regla que no
las abandonó del todo.
Deshilachada
se muestran juntas como un manojo de derrotadas sentenciadas a la deshonra en
el tendedero.
Su
agujeros son reflejo insigne de las lavadas, no son heridas de guerras ganadas,
porque las guerras fueron antes… ahora se presentan vencidas.
Los
hilos sexys, cacheteros con palabras insinuantes y las tangas de encajes
seductores ya no tienen razón de ser, en un tiempo donde no eran para cubrir
las “vergüenzas” sino para mostrar la falta de ellas.
Las
pantaletas que poseo a duras penas cubren algo, pero no importa, sobre ellas va
el trapero, el disfraz completo…
En
el fondo de la gaveta hallé un hilo que usé solo una vez… el que lo volvió
loco, el que lo hizo acabar tres veces… lo guardo como prueba de un deseo
ausente, de que aún estando con ella
sueña con esta lencería minúscula… Aunque yo me desgaste, el hilo sigue
intacto, como en su recuerdo… como mis ganas.

Andreina ♥ Me gustó mucho el cuento del niño transparente, después de todo era un "niño común", y el de las pantaletas viejas, bueno, es bien crudo, pero permite imaginar y adentrarse bien en lo profundo del personaje, "Las pantaletas que poseo a duras penas cubren algo, pero no importa, sobre ellas va el trapero, el disfraz completo" es tan cierto, es sin tapujos. Un abrazo, nos leermos en el encuentro xD
ResponderEliminarBuenos cuentos Linda, sigues escribiendo muy bien, lo del niño transparente está genial. Me gusta que sean breves. Abrazos, nos vemos en en evento!...
ResponderEliminar