11/4/12

EDUMAR (VALENCIA)



Biografía

Edumar Salcedo, Nacida en Valencia, un 7 de mayo 198... Estudiante de Contaduría Pública en la Universidad de Carabobo, amante de la buena música, artista de corazón, diseñadora de profesión y fiel creyente de la libertad. Rock´n Roll 4ever.

Una vez más…

1:30 am
El insomnio hace de las suyas una vez más conmigo. Busco en mi correo el pdf enviado por CF, quien en un enorme gesto nos regalo su libro. Continúo la lectura que había dejado en horas de la tarde, y en un punto de la leída de aquellos extraordinarios relatos, una lágrima comienza a recorrer mi rostro. < Maldita sea > <será que el pasado me acompañara hasta el último de mis días>. ¿Por qué regresan esos recuerdos?, precisamente ahora, llegan a perturbarme, a inquietarme. Y sorprendentemente se la razón, vine dado a la posibilidad de ser señalada una vez más, por los dedos acusadores de quienes me conocen.
Entonces me encontró removiendo los escombros de mi historia contigo, tal vez tratando de encontrar el más mínimo indicativo de que no toda la culpa fue mía. Recordarte es revivir una historia amarga, que tiene como acompañamiento musical a Blind 182 y The Cranberries, porque eso es lo que solías escuchar.

Una mirada al pasado

Te mudaste un diciembre, justo al frente de mi casa. Contigo venían tus hermanos, Jonni, morocho y la esposa de morocho. Pasaron días y semanas enteras sin conocernos, solo se dieron algunas miradas fijas y otras tantas esquivas. Durante esos días, te vi en varias oportunidades salir al frente y subirte al pequeño muro de bloques grises, que separaba el jardín de tu casa y el de la vecina. Te sentabas allí para ver mis intentos torpes de bailes, en ese entonces soñaba con ser bailarina.
A mediados de enero, como  a eso de la 7:00 de la noche aproximadamente, me encontraba escuchando un cd que recogía los éxitos de The Beatles,  el cual pertenecía a mi madre. Let it be terminaba de sonar, y tú, que te encontrabas en la esquina de la vereda, enviaste a un niño con la misión de pedirme la repitiera. No perdí tiempo en repetirla, porque adoro esa canción. Diría yo, que ese fue muestro primer contacto.
Llego el cumple de mi padre (21 de enero), habíamos pasado el día entero preparando todo para celebrarle el cumple al viejo (que de viejo no tiene nada)…Como ya habías cruzado palabras con mi padre, él te invito a su celebración. Llego la noche y tú con ella. Esa noche en particular te encontrabas rodeados por mis hermanas y mi prima, quienes parecían encantadas por tus historias y chistes malos. Fue la primera vez que hablamos, bueno, que te escuche, porque soy super tímida y de poco hablar y eso todos lo saben. Llevabas puesto unos jeans y una franela blanca con la maga izquierda doblada hasta el hombro, pues tenías escasas horas de haberte hecho un tatuaje en el brazo. Te recuerdo como un chamo de 23 años, me llevabas 6 años de diferencia, alto de casi un 1,80 mts, delgado, de tez clara, cabello castaño claro y ojos marrones. Con un par de tatuajes en la espalda, otro en la pierna y uno más en cada brazo. Tengo que admitir que no me gustabas, no me atraías en lo más mínimo, y eso que siento fascinación por los hombres con tatuajes, pero por ti no me pasaba lo mismo. Esa noche, ocurrió un hecho que hizo que mi padre me tomara por un brazo y me dijera <no te quiero cerca de ese muchacho>. Semanas más tarde, y en un acto de rebeldía de mi parte, éramos novios, eras mi primer novio. Durante los pocos meses que duro todo, se vivieron muchas cosas, entre ellas: tu extrañas actitudes, preguntas, juegos, risas, reclamos, pedimentos de pruebas de amor que nunca se dieron, y hasta me propusiste que me fuera a vivir contigo a Curazao. Te gustaba vivir intensamente. Todo eso en un lapso no mayor de 4 meses. El día que rompimos o rompí contigo, me llamaste y me senté frente a ti, de nuevo hiciste las preguntas que siempre me hacías y que yo no quería responder.
-¿Qué somos tu y yo? ¿Seguimos con esto?
-Al parecer no somos nada, entonces no deberíamos seguir con esto- respondí.
Me levante y regrese al lugar donde me encontraba con anterioridad. Tu permaneciste un largo rato sentado en el mismo lugar, con una expresión de que no te esperabas aquello. Sé que fue una manera muy fría de hacer las cosas. Pero esa era yo es momento de mi vida, siempre fría y distante contigo.
Luego de eso, muy poco nos tratamos, hasta un mes después cuando falleció tu mamá. Ese hecho desato todo lo que ocurrió después. Ya te habías mudado a otro lugar. Comenzaste a frecuentar la casa otras vez, te sentabas sobre un pequeño sofá con la mirada perdida sin pronunciar palabra, cuando no era así, me mirabas fijamente y seguías cada uno de mis movimientos, era como si estuvieras calculando el momento preciso para hacer algo ¿hacer qué?. No lo sé. Cuando tenias la oportunidad te acercabas y tomabas fuertemente e intentabas besarme con gran desesperación, me decías cosas que yo procuraba no escuchar. Solías llegar muy temprano por las mañana y esperabas a que se abrieran las puertas de la casa. Cuando no había nadie te quedabas afuera esperando a que llegáramos o te quedabas en alguna esquina a esperar que yo regresara del liceo. <Que malditos momentos aquellos>.
Les escuche decir a todos, incluyendo a mi madre, que lo que te pasaba era mi culpa. Me señalaron y acusaron. Una tarde confesaste frente a mi familia que consumías marihuana. Y pude entender un poco tus actitudes.
Llego un momento en el cual no aguante mas y me derrumbe frente a mi madre y hasta ese de no te volví a ver. Me he encontrado, en varias oportunidades, a Jonni y Richard (tu primo), y les he preguntado de manera general ¿y los muchachos como están?, esperando que en su respuesta me hablen de ti, pero ninguno lo hace, me cuentan de cómo les están yendo a este o aquel, pero de ti nadie dice nada. Temo a preguntar directamente sobre ti, porque no se, si no quieren hablarme de tu vida o  es realidad lo que terriblemente presiento, que ya no estás.
Pero cualquiera que haya sido tu destino, espero sepas perdonarme…


Nuestros actos dejan huellas
Que nunca se borran.


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