13/4/12

MARIAN (TRUJILLO)



Biografía
 Marian Bracho Suárez, (Trujillo, 1991). Diseñadora Gráfica, próximamente estudiare Artes plásticas y Fotografía, pues, me apasionan. No soy Escritora, de hecho suelo dibujar o pintar más que escribir, pero cuando lo hago, sé que es otra forma de capturar momentos, y eso me llena. Acá comparto pocas de las cosas que he escrito...


AMOR PROHIBIDO ENTRE SILUETAS

                                               Repasando con Nostalgia
como Muere el Día;  Mi extraño Placer.
                                                                                              Marian Bracho Suárez

Pasan los días y me encuentro en un círculo oculto cerca de un bosque donde amargas dagas que descubrieron mi secreto, envidian lo que siento…
-Quizás he permanecido mucho tiempo aquí...
Quizás me encuentre totalmente desaparecida, hasta ya no existiré para nadie, temo que ni para mí misma y aunque me hallo encerrada en este sótano con pasadizos poblados de fantasmas e insoportables cadenas que dificultan mi pensar, jamás podré olvidar lo que sentí al verte por primera vez, cosa que no había sentido nunca.
-Recuerdo... Que quería escapar y sólo escapar, así que desperté un día y me decidí a enfrentar esos azotes de miedo que hacían sentirme perdida en aquel lugar.
Esa Noche era más fría que nunca, así que me devolví a buscar un abrigo. Al salir de nuevo retome el camino y sentí que debía dirigirme hacia ese Jardín prohibido, que mi curiosidad por mucho tiempo había querido indagar…
Me detuve y me regresé varías veces, pero ese deseo de querer cruzar ese camino que para mí era un misterio, era más fuerte que el viento sombrío de aquella Noche.
  En aquel camino dormido, sólo se veían los grandes y desgastados arbustos que me rasguñaban y tiraban de mi ropa al cruzar; minutos después comenzaron a dolerme los pies, pues, las rocas y las enredaderas de espinas, destrozaban poco a poco mis zapatos… (Me senté) y cuando pensé que no podría continuar, escuche una voz que se alejaba y a su vez me animaba a seguir. (Me levante) y comencé a correr en dirección a esa “voz” que sin importar el dolor, ni los ruidos nocturnos logre seguirla y salir de esa inconsciente tortura que solo hacía de mis lagrimas, masoquista…
-Y al otro lado… A medida que me iba alejando, todo a mi alrededor se torno de brillo; ¡Y ahí estaba yo! frente a frente con la luna quien reflejaba su luz en un árbol que sigue envejeciendo…
¡OH! “Cuantos años, pero sus ramas que sabias son”, estas lograron atraer mi mirada hacia esa ventana de esa deprimente casa, donde las ramas rechinaban sin cesar.
    -Y ahí estabas tú… ¿Serás tú el suspiro profundo que nace de esa voz? Que hizo que despertara en mi ambición de agonizante esperanza... Permanecí por un largo tiempo admirando tu silueta hasta que caí en las horas, me di cuenta que ya no estabas, así que tome el rumbo de regreso, sin querer y con pensamientos de volver.
Un día nuevo, y otra noche mas y así todas las noches regresaba al mismo sitio donde te admiraba desde abajo, de aquello que parecía ser una cripta en ruinas y sin temer, allí estaba envilecida y tú jugando a las escondidas, pues no comprendía ¿Por qué solo a la luz de la luna emergías?
-(Y pensaba) “Extraño que extraño eres”…
Los días pasaban pero aun el existente deseo de que callera la noche, permanecía…
-¿Por qué?
-¿Qué me estaba pasando? Suelo soñar despierta con esa “silueta” que convirtió de mí una inocente adicta. “Ahí estas de nuevo” tan cerca, pero tan lejos de mí y yo conformándome solo con escucharte cantar; es como si supieras que estoy ahí. Y vuelves a darle fin a esa escalofriante pero placentera Melodía, y luego te irás…
    -¿Hacia dónde partiste desesperante vicio? Y sin yo fijarme.
Mi Extraño ¿Por qué? Vuelvo a ser víctima de esta soledad, que me envuelve en un descuido.
    -Algún día quizás… Sentada en esta lapida lastimada esperare que aparezcas nuevamente.
Y soñándote, te escucho y me pregunto a mi misma, cuando será esa mágica noche en que me busques entre las danzantes tinieblas y pueda ver más que tu sombra, más que la mía; ese rostro que anhelo con tanta pasión…
    -¿Quién eres y a dónde vas?

                       Siento que se viste de luto mi poca alegría,
yla pena de silencio, de inquietud y agonía,       
Donde descansa Tu Sombra de tierna Poesía.

Y escribo de nuevo

Siento que hoy es diferente, hay algo que ya no adormece a las montañas, que hace de esta mañana menos acalorada, será porque después de tanto tiempo, llueve.
Y en el entorno de mis recuerdos suele haber un resplandor tras mi visón de todo lo que hasta ahora he escrito por ti.
    -He escrito desde que mi Alma sintió tu voz, hasta de las hipótesis más absurdas de como podrías ser. ¡OH! Que deseo.
Debo haberme apropiado de tantas hojas que parecían ser pálidas ya que mi estante de pino luce repleto de ellas.
    -Y mi mano aunque probablemente se cansa, acá estoy con ganas de deleitarme escribiendo…
     Esperando a que se de la hora, para que el sol descienda y otra vez de paso a la fresca noche. Entretanto, sigo escribiendo y explorando entre líneas que solía escribir, cuando te creí haber conocido; te busco en aquellos recuerdos que están en peligro.
En medio de esta ausencia y frio, siento como la lobreguez invade mi Alma, ¡Acaso solo encontrare tristeza en esa mirada jamás vista!
    -“Finalice por esta tarde...” Mi mente solo quería escapar a verte.


  -De regreso… Hoy de nuevo vi tú silueta y en ella mi esperanza casi marchita.
Demente debo estar, enamorada de algo que no he de encontrarse”

                         ¡Amor mio!
                        ¿Qué me ha sucedido?
¿Cuándo tu rostro os veré?

Me arroyo en la pasión de tus manos, tras la sombra de mi interior perdido; pues, a mi pobre corazón no se le enseño ni la poca compasión (Mas de la nada en la nada quedo), solo tengo las hojas escritas; solo tengo palabras, mis palabras con imágenes inofensivas de mi ingenio.
De noche vuelves a cantar y yo podre hallar consuelo en tus ecos…
Aunque solo sea en la memoria… Algún día nos amamos, y lo se.

                        “Amor mio, extraño ser…
                           Habíamos vivido, no lo se”.

¡ADIÓS!

“Ese día caminamos un rato, decidiste contarme tus canciones, mientras yo dibujaba la voz de tu mirada; buscándole el brillo a lo sencillo”. Pero cerraste los ojos, ahora ambos nos desangramos del frio.
Adiós.

No hay comentarios:

Publicar un comentario