Biografía
Marian Bracho Suárez, (Trujillo, 1991). Diseñadora Gráfica, próximamente estudiare Artes plásticas y Fotografía, pues, me apasionan. No
soy Escritora, de hecho suelo dibujar o pintar más que escribir, pero
cuando lo hago, sé que es otra forma de capturar momentos, y eso me
llena. Acá comparto pocas de las cosas que he escrito...
AMOR
PROHIBIDO ENTRE SILUETAS
Repasando con Nostalgia
como Muere el Día; Mi extraño Placer.
Marian Bracho Suárez
Pasan
los días y me encuentro en un círculo oculto cerca de un bosque donde amargas
dagas que descubrieron mi secreto, envidian lo que siento…
-Quizás he permanecido mucho tiempo aquí...
Quizás
me encuentre totalmente desaparecida, hasta ya no existiré para nadie, temo que
ni para mí misma y aunque me hallo encerrada en este sótano con pasadizos
poblados de fantasmas e insoportables cadenas que dificultan mi pensar, jamás
podré olvidar lo que sentí al verte por primera vez, cosa que no había sentido
nunca.
-Recuerdo... Que quería
escapar y sólo escapar, así que desperté un día y me decidí a enfrentar esos
azotes de miedo que hacían sentirme perdida en aquel lugar.
Esa
Noche era más fría que nunca, así que me devolví a buscar un abrigo. Al salir
de nuevo retome el camino y sentí que debía dirigirme hacia ese Jardín
prohibido, que mi curiosidad por mucho tiempo había querido indagar…
Me
detuve y me regresé varías veces, pero ese deseo de querer cruzar ese camino
que para mí era un misterio, era más fuerte que el viento sombrío de aquella
Noche.
En aquel camino dormido, sólo
se veían los grandes y desgastados arbustos que me rasguñaban y tiraban de mi
ropa al cruzar; minutos después comenzaron a dolerme los pies, pues, las rocas
y las enredaderas de espinas, destrozaban poco a poco mis zapatos… (Me senté) y
cuando pensé que no podría continuar, escuche una voz que se alejaba y a su vez
me animaba a seguir. (Me levante) y comencé a correr en dirección a esa “voz”
que sin importar el dolor, ni los ruidos nocturnos logre seguirla y salir de
esa inconsciente tortura que solo hacía de mis lagrimas, masoquista…
-Y al otro lado… A medida
que me iba alejando, todo a mi alrededor se torno de brillo; ¡Y ahí estaba yo!
frente a frente con la luna quien reflejaba su luz en un árbol que sigue
envejeciendo…
¡OH!
“Cuantos años, pero sus ramas que sabias son”, estas lograron atraer mi mirada
hacia esa ventana de esa deprimente casa, donde las ramas rechinaban sin cesar.
-Y
ahí estabas tú… ¿Serás tú el suspiro
profundo que nace de esa voz? Que hizo que despertara en mi ambición de
agonizante esperanza... Permanecí
por un largo tiempo admirando tu silueta hasta que caí en las horas, me di
cuenta que ya no estabas, así que tome el rumbo de regreso, sin querer y con
pensamientos de volver.
Un
día nuevo, y otra noche mas y así todas las noches regresaba al mismo sitio
donde te admiraba desde abajo, de aquello que parecía ser una cripta en ruinas
y sin temer, allí estaba envilecida y tú jugando a las escondidas, pues no
comprendía ¿Por qué solo a la luz de
la luna emergías?
-(Y
pensaba) “Extraño que extraño eres”…
Los
días pasaban pero aun el existente deseo de que callera la noche, permanecía…
-¿Por qué?
-¿Qué me estaba pasando? Suelo soñar despierta con esa “silueta” que
convirtió de mí una inocente adicta. “Ahí estas de nuevo” tan cerca, pero tan
lejos de mí y yo conformándome solo con escucharte cantar; es como si supieras
que estoy ahí. Y vuelves a darle fin a esa escalofriante pero placentera
Melodía, y luego te irás…
-¿Hacia
dónde partiste desesperante vicio? Y sin yo fijarme.
Mi
Extraño ¿Por qué? Vuelvo a ser
víctima de esta soledad, que me envuelve en un descuido.
-Algún
día quizás… Sentada en esta lapida
lastimada esperare que aparezcas nuevamente.
Y
soñándote, te escucho y me pregunto a mi misma, cuando será esa mágica noche en
que me busques entre las danzantes tinieblas y pueda ver más que tu sombra, más
que la mía; ese rostro que anhelo con tanta pasión…
-¿Quién
eres y a dónde vas?
Siento que se viste de
luto mi poca alegría,
yla pena de silencio, de inquietud
y agonía,
Donde
descansa Tu Sombra de tierna Poesía.
Y escribo de nuevo
Siento
que hoy es diferente, hay algo que ya no adormece a las montañas, que hace de
esta mañana menos acalorada, será porque después de tanto tiempo, llueve.
Y en
el entorno de mis recuerdos suele haber un resplandor tras mi visón de todo lo
que hasta ahora he escrito por ti.
-He
escrito desde que mi Alma sintió tu voz, hasta de las hipótesis más absurdas de
como podrías ser. ¡OH! Que deseo.
Debo
haberme apropiado de tantas hojas que parecían ser pálidas ya que mi estante de
pino luce repleto de ellas.
-Y
mi mano aunque probablemente se cansa, acá estoy con ganas de deleitarme
escribiendo…
Esperando a que se de la
hora, para que el sol descienda y otra vez de paso a la fresca noche.
Entretanto, sigo escribiendo y explorando entre líneas que solía escribir,
cuando te creí haber conocido; te busco en aquellos recuerdos que están en
peligro.
En
medio de esta ausencia y frio, siento como la lobreguez invade mi Alma, ¡Acaso solo encontrare tristeza en esa
mirada jamás vista!
-“Finalice por esta tarde...” Mi mente
solo quería escapar a verte.
-De
regreso… Hoy de nuevo vi tú silueta y en ella mi esperanza casi marchita.
“Demente debo estar, enamorada de algo
que no he de encontrarse”
¡Amor mio!
¿Qué me ha sucedido?
¿Cuándo tu rostro os veré?
Me
arroyo en la pasión de tus manos, tras la sombra de mi interior perdido; pues,
a mi pobre corazón no se le enseño ni la poca compasión (Mas de la nada en la
nada quedo), solo tengo las hojas escritas; solo tengo palabras, mis palabras
con imágenes inofensivas de mi ingenio.
De
noche vuelves a cantar y yo podre hallar consuelo en tus ecos…
Aunque
solo sea en la memoria… Algún día nos amamos, y lo se.
“Amor mio, extraño ser…
Habíamos vivido, no
lo se”.
¡ADIÓS!
“Ese día caminamos un rato, decidiste contarme tus canciones, mientras
yo dibujaba la voz de tu mirada; buscándole el brillo a lo sencillo”. Pero
cerraste los ojos, ahora ambos nos desangramos del frio.
Adiós.

No hay comentarios:
Publicar un comentario