6/4/12

MELISSA (MARACAIBO)


Biografía

Melissa Sarcos, Nací en Mérida un 16 de febrero, Amante de la música y el arte, siempre dedicada a escribir cada detalle que siento o veo, quizás mi sinceridad ha sido premiada de vez en cuando, de mente aguda y analítica, siempre trato de ayudar a los demás, respetuosa y decidida a salir adelante en cada aventura.
La arquitectura es lo más próximo a volar, quizás suene trillado, pero la verdad es que cuando enfrento un nuevo reto en mi carrera siempre soy libre y vuelo alto para tener una visión global y ofrecer soluciones abiertas que provean esa libertad que buscamos.


“Fragmento de una historia no muy real
pero inevitable para nosotros” 

Fabio, un joven cuyo físico no era impresionable, con sus ojos pardos y su cabello café invadido por unos rulos rebeldes, tal vez de 70 kilogramos y un abdomen no muy bien tonificado, por la falta de ejercicio, dedica sus días a la expansión de una cultura conservacionista, pero no del ambiente, él trata de conservar el descanso de aquellos que vagan por el mundo sumergidos en la perdición de sus almas, con vicios malvados que carcomen su existencia, el se hacía llamar “El Limpiador” fundando una organización sin fines de lucro, para ayudar a los más necesitados aquellos de bajos recursos que tratan de escapar de su realidad mediante alucinógenos.
Un joven singular que, a pesar de su físico indiferente, tenía algo que llamaba la atención de los sexos, tanto femenino como masculino, a pesar, de que solo le interesaban las mujeres con el don de ver más allá de sus mentes; jóvenes excepcionalmente brillantes, de belleza no tan resaltante, pero con un “algo” que él definía como “Mula”, que no iba más allá de una sensibilidad extrasensorial que detectará los cambios del alma, una persona capaz de hablar con los vivos y con los no vivos, con aquellos que son tan desdichados que estando en un plano real no saben vivir a plenitud, desaprovechando aquellas oportunidades únicas de conseguir ser plenos con lo necesario y no tener que recurrir a la perdida de la humanidad para lograr eso que añoran, el solo buscaba una compañera que comprendiera el por qué de su obra, de vivir sumergido en la miseria humana para aprender a ser feliz.
Caminando por las calles de su ciudad natal, Caracas, capital de un país subdesarrollado, sumido en miseria y riqueza donde los matices no existen, donde las realidades son tan extremas que solo transgredir esa barrera ya es un daño difícil de equilibrar y donde no cualquiera puede verse bien resuelto; se encuentra con una visión al extremo de la calle, donde los carros pasaban revoloteando como gusanos en un cadáver putrefacto tratando de emerger, una multitud disfuncional con unos ejecutivos arraigados a sus teléfonos móviles explicando su demora a la oficina, caminando rápidamente para llegar a su día rutinario, todos con sus camisas excepcionalmente blancas, sus corbatas algunas negras otras azul marino y una que otra rosada, dispuestos a atravesar esa vía sin esperar su turno al paso; estudiantes no muy animados
por asistir a sus clases, con el uniforme a medio poner y su mochila a medio hombro, algunos repasando para la evaluación de esa mañana otros copiando en sus muñecas, con plumas plateada las aparentes respuestas a las preguntas más obvias; adornada por los chicos de la calle, que fieles a su rutina diaria, entretienen a los choferes con sus malabares tratando de conseguir algo para sobrevivir un par de horas, entre todo este meollo resaltaba una estela de gris, que lo intrigo, fijo su vista para aquella pequeña porción de materia, que sobresalía entre tantos colores, en un instante se vio interrumpido por el paso de una unidad de transporte público, inundando el ambiente con su dióxido de carbono y con su estridente presencia, recogiendo a todos aquellos que puedan sostenerse en la unidad, cuando arranca de nuevo, mitad de la multitud al otro extrema no estaba, habrían elegido subir, a duras penas, aquel transporte para poder llegar a sus destinos, solo quedaban los ejecutivos y los niños de la calle.
Fabio paso consternado toda esa mañana, aún en su mente trataba de dilucidar aquella estela gris, que permanecía estática; interrumpe sus pensamientos la Sra. Carmen, una dulce pero extravagante mujer, que a sus 56 años conservaba una figura envidiable, su cabello teñido de marrón, en algunas partes miel, con un peinado no muy elaborado, pero distinguido, donde en su frente afloraban el inicio de alguna que otra cana rebelde a la coloración; vestía un pantalón de lino negro, con unas sandalias destalonadas negras, las cuales, hacían juego con su cartera de cuero y un cinturón con una hebilla plateada, una camisa blanca abrochada hasta medio camino y por debajo dilucidaba algo, que quizás en un tiempo fuese el glorioso pecho de una mujer hermosa, ahora con implantes para ocultar su caída, la Sra. Carmen estaba orgullosa de su imagen, ocultaba bajo el maquillaje las arrugas que por el paso del tiempo se han posado en su cara, siempre a donde entraba dejaba una estela de su perfume con base de vainilla.
- ¡Buenos Días Fabio!
- ¡Buenos Días Sra. Carmen! ¿Cómo está el día de hoy? -mientras la saludaba, Fabio la inspeccionaba de abajo hacia arriba, posándose unos instantes de mas en sus pechos a medio salir, y muy amablemente termino su frase con una grata sonrisa y una picada de ojos.
- ¡Excelente como siempre! Ya sabes lo que dicen, mientras más vieja sea su cosecha, mejor sabor tendrá. -ella reía mientras sacaba sus anotaciones de la
tarde anterior, ya que, Fabio no asistió a la oficina por un resfrío de momento; cuando ya las tenía a mano comenzó el reporte de lo sucedido ayer.
- Fabio, ayer vino el Sr. González quiere saber para cuando le tienes las anotaciones del progreso de Juan.
Juan era un niño que hace más de un año trata Fabio por su adicción al alcohol, que apenas con sus 14 años ha sido víctima de mas ataques sexuales que cualquier prostituta de Sabana Grande, no por delincuentes comunes, sino por su propio hermano que ahora cumple condena en la cárcel acusado de asesinato en segundo grado, cuando se le comprobó uno de los tantos delitos de violación a menores. Su padre enloqueció al descubrir los reiterados maltratos causados a Juan, y de inmediato tomo medidas, pero la ley no fue muy justa y liberaron al hermano ya que nunca lograron mayores pruebas en su contra, su hermano Julio de 18 años después de salir a prisión no se le vio mas por el estado.

Umbral

I

El relato que están a punto de leer, no es más que un sueño, una incesante y macabra realidad que derrumba las esperanzas de vida que en algún momento pude tener... o que quizá soñé tener...
Sola en mi cuarto, con el incesante silencio, con la brillante oscuridad, tendida en mi cama sin más que mi blanca sabana, trato de imaginar la escena...
Él en la cabecera de la mesa y yo al otro extremo, sin mediar palabras, sin cruzar miradas, solo sentados en medio del comedor, llenando el vacío del húmedo y frío espacio que, a medida que pasan los minutos, va incrementando el vacío que nos separa.
De repente nuestros murmullos opacan el silencio y sale a relucir un lamento, un chillido agudo que ensordece nuestros oídos, que silencia las vagas palabras que pronunciábamos... Al virar y alzar la vista hacia el extraño sonido, noto una figura, una silueta inmersa en la oscuridad de la sala, la entrada está invadida por una extraña niebla, por un hedor nauseabundo que recorre la casa. Al voltear la vista hacia él, noto que ya no está, ¿en qué momento se movió? ¿Con que tiempo se marcho? Solo estuve fracciones de segundos distraída... Las preguntas sin respuesta comienzan a invadir mi cabeza, a cuestionar su presencia... ¿será que imagine estar sentada frente a él? ¿Será que siempre estuve sola? Mientras reflexionaba los hechos, me percate que ese desagradable olor cada vez se siente más cerca, la niebla cubre gran parte de mis pies, el frío paraliza mi cuerpo... Ahora la sensación de soledad desaparece y comienzo a sentir que alguien me observa, que alguien se acerca... Trato de fijar la vista pero no logro dilucidar mas allá de mis narices, el temor me invade puedo sentir que se acerca cada vez más a mí.
En un intento desesperado por lograr moverme, siento como algo posa su mano sobre mi hombro derecho, siento como presiona el hueso, como se contraen los músculos, cada vez es más intenso, más doloroso... Al pasar unos segundos, un sonido retumba en mi oído: - Yo, Yo, Yoooo!! El mismo tono agudo del lamento que hace unos segundos escuche, decía incesante – Yo, Yo, Yoooo! Una y otra vez, cada vez más agudo... Sin pensarlo respondí: - Calla, tú no sabes nada... déjame, déjame sola que yo sé lo que tengo que hacer.
De repente el sonido ceso pero la presión, la presión pasa de mi hombro al cuello y de allí a mi pecho, puedo sentir como se desgarra mi blusa, puedo sentir como algo se desliza por mis senos, por mi cuello, es una fría sensación que recorre mi cuerpo, me inquieto al no saber lo que es, temo que en un arranque de furia pueda partir mi cuello... Trato de gritar pero me veo impedida, mis impulsos cerebrales son enviados pero no son recibidos, algo me frena,
algo evita que puedan aflorar gritos de auxilio de mi ser...
En un ataque de valentía digo en voz baja - Detente, detente por favor... Luego de unos minutos el hedor se hace más fuerte, siento una respiración sobre mí, caliente, húmeda, repulsiva... No puedo evitarlo entro en pánico y comienzo a desvanecerme, voy perdiendo la conciencia, siento como si flotara en el aire, como si pesara lo mismo que una pluma.... La presión sigue allí, constantemente escucho murmullos que me dicen - Yo, Yo, Yoooo! Una y otra vez con distintas intensidades y matices; ya me siento perdida en aquel mar de sensaciones que invaden mi alma, ya no se la diferencia entre lo asqueroso de su presencia o lo agradable de su compañía...
Perdida entre la niebla y las sombras que me llevan a lo que hoy sería mi nuevo despertar... Mi vida entre actos de maldad, llenos de lujuria y pasión, rodeada de sangre y traición...
Al recobrar mi conciencia me percato que sigo allí, sentada en la mesa, con la mirada perdida... pero esta vez con un inmenso deseo de llorar, de gritar para que esa sombra se valla de mi lado, para que esas manos no vuelvan a tocar mi cuerpo, para que su aliento nauseabundo no sea percibido por mi olfato... Me levanto con cuidado y dirijo mis pasos hacia el umbral, ese umbral que me aterra, que afloran deseos que permanecen ocultos, deseos de acabar con su existencia, de terminar los maltratos. La verdad aquel chillido agudo, sigue retumbando en mis oídos con aquella incesante frase - Yo, Yo, Yoooo!
Confieso mi crimen, he matado... he matado con ilusiones de vida, he matado el amor, todo aquello que significa algo para mi... Ahora mis blancas sabanas, se ven manchadas de sangre, mi cuarto está impregnado de aquel asqueroso hedor que perturba mi descanso...

II

Me encuentro en mi cama pensando, pensando en tu aroma, pensando en tus labios. Entre mis blancas sabanas manchadas de ilusiones, manchadas de esperanzas; ya no siento tu presencia en mi almohada, en mi cama.
Aquella noche mate tus esperanzas, tus sensaciones; acabe con la lujuria que me atrapaba; que me consumía. Ahora manchas de tu alma corren por mi cama, miro aquel umbral que tanto nombrabas, en el que siempre esperabas, en el que mostrabas tus deseos con tu mirada apasionada.
El incesante recuerdo de aquel día persiste en acosarme... Yo, Yo, Yoooo! - en mi mente persistente, como tus caricias, como tus miradas, como aquel recuerdo que no quiere decir adiós.
Me levanto y corro aquel umbral, demostrando mi deseo de tenerte, de olvidarte, de matar ese recuerdo que persiste en quedarse.
No logro mucho, solo consigo recordarte, solo consigo amarte. Siento esa presencia tras de mí, aflorando mi temor, aflorando mis instintos. Esos instintos
asesinos; que... no hacen más que torturarme, que recordarme la maldad, la ira, la venganza...
Al amanecer; despierto envuelta en llamas; una luz incesante que va revelando el lugar de tus sueños, asomando las sombras de aquel espectro.
Siento sus miradas abalanzadas, desesperadas, trato de evadirlas, pero... me consumen, me atraen, me llaman... Me dirijo en dirección opuesta, escapo de esa sombra que insiste en mirarme.
Mientras más me alejo, más cerca la siento.
Volteo y observo: Sigo allí, parada en el Umbral! No escucho más que ese chillido; esa aguda voz que repite cada vez con más fuerza... Yo, Yo, Yoooo!
De pronto... todo cae en un vasto silencio; aquella niebla invade el lugar y el denso frío se apodera de mi cuerpo.
- Oh, No!! Tengo miedo de esa presencia, ahora solo escucho el ruido de mi corazón, mi respiración se hace cada vez más pesada, mis ojos comienzan a llorar...
No entiendo; ¿por qué? ¿Por qué ese umbral perturba mis sentidos? ¿Por qué cada vez que me acerco a él, mi cuerpo se vuelve nada? Mi alma se transforma en rocío y mi cuerpo en energía...
Pero poco a poco siento como desciendo, como en aquel lugar lleno de sombras, surgen luces que me abruman... Reacciono y pienso: ¿Acaso no dejo que descanses? ¿Acaso soy presa de tus recuerdos?
Desisto y cierro mis ojos, cancelo mi viaje y descanso. Siento un vacío, siento como voy perdiendo mis sueños, mi vida...
Trato de no pensar, de no razonar, no quiero entender por qué, no quiero saber si tu ausencia marcará el inicio de la mía... solo sé que si persisto en cruzar el umbral todas mis preguntas tendrán respuestas!

III 

De un tiempo para acá, mi casa no es más que un vacío, un vacío lleno de murmullos, de quejidos, nadie nota mi presencia, nadie pasa junto a mí. Siento como si aquella noche marcara el inicio de un nuevo tiempo para mí, pero el final, para aquellos que están cerca de mí… Esa trágica noche ha marcado mis sueños, ha dejado una mancha en mis manos, un olor en mi cuerpo. La culpa… creo que así la llaman, creo que así la escucho.
En mi conciencia no hay más que culpa, culpa de no ser la hija ejemplar, la hermana comprensiva, la estudiante dedicada, la pareja fiel o la amiga incondicional… No soy más que el resultado de una sociedad absurda, indiferente, e injusta…
Aquella noche asesine todo lo que odiaba, todo aquello que, incesante me recordaba quien era… quien soy. Ahora solo me queda esperar, esperar mi juicio y reconocer mis culpas.
No se si entrar en la habitación de mamá, recostarme en sus piernas y charlar con ella, desde aquella noche no he cruzado palabras con nadie, solo escucho murmullos y llantos, sin apartar de mi mente aquel eco agudo que me atormenta, que me recuerda mi pecado.
No puedo apartarme del umbral, trato de alejarme pero al mirar atrás, veo que mientras avanzo en mi camino, más cerca estoy de él. No tiene sentido, si camino en dirección opuesta lo más lógico es que me aleje. No puedo llegar a ninguna otra parte de mi casa, solo imagino, solo sueño con los demás…
Lo más preocupante de todo es que tengo vagos recuerdos de lo sucedido esa noche, solo me llegan imágenes… se cortan y aparecen otras… nunca recuerdo una secuencia completa… Trato de recordar… solo se me viene a la mente la imagen… Yo, en una esquina de la mesa y él en la otra… de repente recuerdo ese sonido, esas frases que hieren mis oídos, ese agudo lamento que retumba en las paredes, luego puff, todo se vuelve negro y viene a mi mente, una imagen perturbadora, yo reflejada en un charco de sangre en el piso, con un objeto en mi mano… veo el reflejo de alguien tras de mí, un ente brillante… y mi mente vuelve a quedar en blanco.
Yo, Yo, Yoooo! Escucho incesantemente, con muchos matices, con distintas intensidades, escucho a lo lejos con una voz llena de angustia – Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?, ¿por qué no vienes a salvarme?, ¿por qué no atiendes mis lamentos? Día y noche te llamo, y no respondes; ¡no hay descanso para mí!... luego un silencio sepulcral invade mi mente, y caigo en una imagen difusa… Mi madre, arrodillada, llena de lágrimas, llena de tristeza, lamentándose… No comprendo la situación, no se por qué esa tristeza se apodera de mi mamá, la he decepcionado, se ha enterado de mi horrible crimen.
Ahora con más énfasis trato de recordar, necesito saber porque tengo esa imagen en mi cabeza, por que solo escucho murmullos y lamentos… porque mi reflejo esta gris, y cada vez va perdiendo intensidad. Lo último que recuerdo es estar sentada en aquella mesa, murmurando, odiando, persiguiendo un lugar al que no se si podré llegar, si podré escapar. Solo tengo tus labios marcados en mi pecho, tus caricias marcadas en mi cuerpo.
Ahora recuerdo, recuerdo aquel día en el parque, te veo allí sentado a mi lado, disfrutando del abrazo que poco a poco se va disipando, de los besos que poco a poco me vas dando… Recuerdo tus palabras, esas palabras que me hieren, que me lastiman – Yo… tengo que decirte que no se cómo, no se por qué, pero siento que mi vida ya no tiene sentido, no se cómo explicarte que vales mucho y no mereces esto…
De repente te veo en mis brazos sangrando, perdiendo tu vida, ganando tu muerte…. ¿Qué ha pasado?…. Entro en pánico, las imágenes me invaden,
porque lo has hecho, ¿por qué me has dejado?, te has marchado, has manchado mi cuerpo con tu sangre, mis manos con tus sueños…
La muerte se apodero de ti sin compasión, dejas a atrás un mundo lleno de esperanzas de ilusiones, por uno que desconoces…
Vuelve a mí el recuerdo, tu sentado en la mesa frente a mí, sin decir palabras, sin cruzar miradas, en medio de esa niebla, en medio de la nada. Luego escucho el lamento, al escucharlo de nuevo, entiendo que no es un espectro, no, soy yo…
Decidida me dirigí al umbral, comencé a sentir como mi cuerpo se desvanecía, como mi alma quedaba desnuda, como las palabras se hacían cada vez más claras.
Al pasar al otro lado del umbral me encontré y recordé aquella noche que marco el inicio de algo increíble… Mi muerte!

IV

Mis lamentos… ahora recuerdo, recuerdo aquella noche con detalles… me encontraba en mi cuarto pensando en él, pensando en su muerte, no lograba entender por qué, por que prefirió huir a enfrentar el problema. De repente entro en trance y vivo aquella noche de nuevo, pero ahora desde una perspectiva nueva, donde puedo verme acostada en mi cama.
Noto como algo hace que salga, que me dirija a la entrada… esta oscuro, no veo nada, extiendo mis brazos para evitar chocar con algo, escucho un ruido ensordecedor, una especie de detonación, un sonido seco, corto, pero impactante.
Siento personas corriendo a mí alrededor, escucho murmullos, voces que no hacen más que repetir oraciones…
Mientras avanzo por el pasillo noto que tocan mis pies, que el piso cada vez está más frío y entonces… entro al cuarto veo a mi familia tendida en el piso, bajo un extraño sueño, escucho una voz que me dice: Tú sabes lo que debes hacer, anda no pierdas tiempo, termina con esto de una vez… De repente miro y veo en mi mano un cuchillo, alzo la vista y veo a mi madre observándome, preocupada, temerosa… No puedo evitar sentir miedo, miedo de mí misma, miedo de todo ese rencor que tengo en mí.
Me volteo y corro, me dirijo al comedor, donde empezó todo, veo en la mesa sentada en la cabecera, mi figura, mi cuerpo envuelto en sombras… corro y grito con fuerzas… Yo, Yo, Yoooo!
Como puedo ser así, como pensamientos de maldad invaden mi alma…
Sin más, clavo el cuchillo en mi pecho, siento como a medida que pasa el tiempo voy perdiendo la vida, voy ganando la muerte… Me veo reflejada en un
charco de sangre, veo a mi mamá corriendo hacia mí, siento como me levanta, como llora por mí.
Ahora comprendo, ya todo tienen sentido, al matarme dejaba atrás todo mis odios, todos mis temores, y envuelta en la esperanza de encontrarme con él, de recuperar sus besos, su olor.
Esa presencia que sentía como desgarraba mi franela, como presionaba mis pechos, no era más que mi hermano tratando de devolverme la vida, tratando de borrar eso que hice…
Veo como llevan mi cuerpo al hospital como, en un intento desesperado, tratan de salvarme de rescatar mi alma… Me rindo ante la muerte, cierro mis ojos y al abrirlos, me encuentro parada en el umbral, veo a mi mamá sentada al lado de mi cama, tomándome la mano, rezando… del otro lado veo a un sacerdote con la Biblia en la mano derecha y un rosario en la izquierda, pronunciando unas palabras para aliviar el dolor, mi ausencia ante mi madre: - Por que se oirá una voz de mando, la voz de un arcángel y el sonido de la trompeta de dios, y el Señor mismo bajará del cielo. Y los que murieron creyendo en Cristo, resucitarán primero; después los que hayamos quedado vivos seremos llevados, juntamente con ellos, en las nubes, para encontrarnos con el Señor en el aire; así estaremos con el Señor para siempre.
Noto como su ausencia marca el inicio de la mía, como por desesperación mate las esperanza de muchos de los que creían en mí, de cómo cubro de dolor y tristeza la vida de todos. Ahora entiendo, se que ese umbral me lleva a mis realidades paralelas, como me recuerda que la muerte no soluciona nada de como vagando en la tierra, sin poder tocar, hablar o sentir a nadie, me siento aliviada, aliviada de no causar más daño, de no manchar la perfección de mi recuerdo.
Este relato no es más que el inicio y final de lo que se podría llamar mi vida… una vida llena de mentiras, llena de desgracias, impulsada por sentimientos llenos de maldad, ira y odios…
Lo único que se, es que pronto visitaré a los míos, ese umbral al que tanto temía no es más que la puerta entre el mundo de los vivos y el de los muertos, nosotros vagamos a expensas de Uds., mientras mi recuerdo siga vivo, yo seguiré rondando, espiando sus noches, espiando sus sueños, y quizá en un futuro robe las ilusiones y esperanzas de aquellos que marcaron mi vida y muerte…

2 comentarios:

  1. Interesante historia, siempre me han gustado los cuentos con un final inesperado, y por lo que he leído (y me incluyo)a muchos nos atrae el tema de la muerte como objeto principal de nuestros relatos, supongo que atrae porque es un tema que para muchos está prohibido.
    tienes buena narrativa, aunque a mi parecer (sin ofender) necesitas dejar de explicar lo que ya está implícito dentro de lo que escribes, es como tratar de explicar un chiste, si lo explicas muchas veces ya no da gracia, ten más confianza en que el lector entenderá lo que intentas decir sin tener que explicar lo que escribes... Esa es mi única observación, de resto lo haces bastante bien, felicitaciones!!

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  2. Me gustaron tus relatos. A gran escala el primero y el último :), veo que el tema de la muerte te inspira a escribir y como lo desarrollas hace que atrape hasta la última palabra. Sublimes descripciones, pude irme realmente con la historia. Mucha suerte!

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