Biografía
Melissa Sarcos, Nací en Mérida un 16 de febrero, Amante de la música y el arte, siempre dedicada a escribir cada detalle que siento o veo, quizás mi sinceridad ha sido premiada de vez en cuando, de mente aguda y analítica, siempre trato de ayudar a los demás, respetuosa y decidida a salir adelante en cada aventura.
La arquitectura es lo más próximo a volar, quizás suene trillado, pero la verdad es que cuando enfrento un nuevo reto en mi carrera siempre soy libre y vuelo alto para tener una visión global y ofrecer soluciones abiertas que provean esa libertad que buscamos.
La arquitectura es lo más próximo a volar, quizás suene trillado, pero la verdad es que cuando enfrento un nuevo reto en mi carrera siempre soy libre y vuelo alto para tener una visión global y ofrecer soluciones abiertas que provean esa libertad que buscamos.
“Fragmento
de una historia no muy real
pero
inevitable para nosotros”
Fabio, un
joven cuyo físico no era impresionable, con sus ojos pardos y su cabello café
invadido por unos rulos rebeldes, tal vez de 70 kilogramos y un abdomen no muy
bien tonificado, por la falta de ejercicio, dedica sus días a la expansión de
una cultura conservacionista, pero no del ambiente, él trata de conservar el
descanso de aquellos que vagan por el mundo sumergidos en la perdición de sus
almas, con vicios malvados que carcomen su existencia, el se hacía llamar “El
Limpiador” fundando una organización sin fines de lucro, para ayudar a los
más necesitados aquellos de bajos recursos que tratan de escapar de su realidad
mediante alucinógenos.
Un joven
singular que, a pesar de su físico indiferente, tenía algo que llamaba la
atención de los sexos, tanto femenino como masculino, a pesar, de que solo le
interesaban las mujeres con el don de ver más allá de sus mentes; jóvenes
excepcionalmente brillantes, de belleza no tan resaltante, pero con un “algo”
que él definía como “Mula”, que no iba más allá de una sensibilidad
extrasensorial que detectará los cambios del alma, una persona capaz de hablar
con los vivos y con los no vivos, con aquellos que son tan desdichados que
estando en un plano real no saben vivir a plenitud, desaprovechando aquellas
oportunidades únicas de conseguir ser plenos con lo necesario y no tener que
recurrir a la perdida de la humanidad para lograr eso que añoran, el solo
buscaba una compañera que comprendiera el por qué de su obra, de vivir
sumergido en la miseria humana para aprender a ser feliz.
Caminando
por las calles de su ciudad natal, Caracas, capital de un país subdesarrollado,
sumido en miseria y riqueza donde los matices no existen, donde las realidades
son tan extremas que solo transgredir esa barrera ya es un daño difícil de
equilibrar y donde no cualquiera puede verse bien resuelto; se encuentra con
una visión al extremo de la calle, donde los carros pasaban revoloteando como
gusanos en un cadáver putrefacto tratando de emerger, una multitud disfuncional
con unos ejecutivos arraigados a sus teléfonos móviles explicando su demora a
la oficina, caminando rápidamente para llegar a su día rutinario, todos con sus
camisas excepcionalmente blancas, sus corbatas algunas negras otras azul marino
y una que otra rosada, dispuestos a atravesar esa vía sin esperar su turno al
paso; estudiantes no muy animados
por asistir a sus clases, con el uniforme a medio poner y su mochila a
medio hombro, algunos repasando para la evaluación de esa mañana otros copiando
en sus muñecas, con plumas plateada las aparentes respuestas a las preguntas
más obvias; adornada por los chicos de la calle, que fieles a su rutina diaria,
entretienen a los choferes con sus malabares tratando de conseguir algo para
sobrevivir un par de horas, entre todo este meollo resaltaba una estela de
gris, que lo intrigo, fijo su vista para aquella pequeña porción de materia,
que sobresalía entre tantos colores, en un instante se vio interrumpido por el
paso de una unidad de transporte público, inundando el ambiente con su dióxido
de carbono y con su estridente presencia, recogiendo a todos aquellos que
puedan sostenerse en la unidad, cuando arranca de nuevo, mitad de la multitud
al otro extrema no estaba, habrían elegido subir, a duras penas, aquel
transporte para poder llegar a sus destinos, solo quedaban los ejecutivos y los
niños de la calle.
Fabio paso
consternado toda esa mañana, aún en su mente trataba de dilucidar aquella
estela gris, que permanecía estática; interrumpe sus pensamientos la Sra.
Carmen, una dulce pero extravagante mujer, que a sus 56 años conservaba una
figura envidiable, su cabello teñido de marrón, en algunas partes miel, con un
peinado no muy elaborado, pero distinguido, donde en su frente afloraban el
inicio de alguna que otra cana rebelde a la coloración; vestía un pantalón de
lino negro, con unas sandalias destalonadas negras, las cuales, hacían juego
con su cartera de cuero y un cinturón con una hebilla plateada, una camisa
blanca abrochada hasta medio camino y por debajo dilucidaba algo, que quizás en
un tiempo fuese el glorioso pecho de una mujer hermosa, ahora con implantes
para ocultar su caída, la Sra. Carmen estaba orgullosa de su imagen, ocultaba
bajo el maquillaje las arrugas que por el paso del tiempo se han posado en su
cara, siempre a donde entraba dejaba una estela de su perfume con base de
vainilla.
- ¡Buenos
Días Fabio!
- ¡Buenos
Días Sra. Carmen! ¿Cómo está el día de hoy? -mientras la saludaba, Fabio la
inspeccionaba de abajo hacia arriba, posándose unos instantes de mas en sus
pechos a medio salir, y muy amablemente termino su frase con una grata sonrisa
y una picada de ojos.
-
¡Excelente como siempre! Ya sabes lo que dicen, mientras más vieja sea su
cosecha, mejor sabor tendrá. -ella reía mientras sacaba sus anotaciones de la
tarde anterior, ya que, Fabio no asistió a la oficina por un resfrío de
momento; cuando ya las tenía a mano comenzó el reporte de lo sucedido ayer.
- Fabio,
ayer vino el Sr. González quiere saber para cuando le tienes las anotaciones
del progreso de Juan.
Juan era
un niño que hace más de un año trata Fabio por su adicción al alcohol, que
apenas con sus 14 años ha sido víctima de mas ataques sexuales que cualquier
prostituta de Sabana Grande, no por delincuentes comunes, sino por su propio
hermano que ahora cumple condena en la cárcel acusado de asesinato en segundo
grado, cuando se le comprobó uno de los tantos delitos de violación a menores.
Su padre enloqueció al descubrir los reiterados maltratos causados a Juan, y de
inmediato tomo medidas, pero la ley no fue muy justa y liberaron al hermano ya
que nunca lograron mayores pruebas en su contra, su hermano Julio de 18 años
después de salir a prisión no se le vio mas por el estado.
I
El relato que están a punto de leer,
no es más que un sueño, una incesante y macabra realidad que derrumba las
esperanzas de vida que en algún momento pude tener... o que quizá soñé tener...
Sola en mi cuarto, con el incesante
silencio, con la brillante oscuridad, tendida en mi cama sin más que mi blanca
sabana, trato de imaginar la escena...
Él en la cabecera de la mesa y yo al
otro extremo, sin mediar palabras, sin cruzar miradas, solo sentados en medio
del comedor, llenando el vacío del húmedo y frío espacio que, a medida que
pasan los minutos, va incrementando el vacío que nos separa.
De repente nuestros murmullos opacan
el silencio y sale a relucir un lamento, un chillido agudo que ensordece
nuestros oídos, que silencia las vagas palabras que pronunciábamos... Al virar
y alzar la vista hacia el extraño sonido, noto una figura, una silueta inmersa
en la oscuridad de la sala, la entrada está invadida por una extraña niebla,
por un hedor nauseabundo que recorre la casa. Al voltear la vista hacia él,
noto que ya no está, ¿en qué momento se movió? ¿Con que tiempo se marcho? Solo
estuve fracciones de segundos distraída... Las preguntas sin respuesta
comienzan a invadir mi cabeza, a cuestionar su presencia... ¿será que imagine
estar sentada frente a él? ¿Será que siempre estuve sola? Mientras reflexionaba
los hechos, me percate que ese desagradable olor cada vez se siente más cerca,
la niebla cubre gran parte de mis pies, el frío paraliza mi cuerpo... Ahora la
sensación de soledad desaparece y comienzo a sentir que alguien me observa, que
alguien se acerca... Trato de fijar la vista pero no logro dilucidar mas allá
de mis narices, el temor me invade puedo sentir que se acerca cada vez más a
mí.
En un intento desesperado por lograr
moverme, siento como algo posa su mano sobre mi hombro derecho, siento como
presiona el hueso, como se contraen los músculos, cada vez es más intenso, más
doloroso... Al pasar unos segundos, un sonido retumba en mi oído: - Yo, Yo,
Yoooo!! El mismo tono agudo del lamento que hace unos segundos escuche, decía
incesante – Yo, Yo, Yoooo! Una y otra vez, cada vez más agudo... Sin pensarlo
respondí: - Calla, tú no sabes nada... déjame, déjame sola que yo sé lo que
tengo que hacer.
De repente el sonido ceso pero la
presión, la presión pasa de mi hombro al cuello y de allí a mi pecho, puedo
sentir como se desgarra mi blusa, puedo sentir como algo se desliza por mis
senos, por mi cuello, es una fría sensación que recorre mi cuerpo, me inquieto
al no saber lo que es, temo que en un arranque de furia pueda partir mi
cuello... Trato de gritar pero me veo impedida, mis impulsos cerebrales son
enviados pero no son recibidos, algo me frena,
algo
evita que puedan aflorar gritos de auxilio de mi ser...
En un ataque de valentía digo en voz
baja - Detente, detente por favor... Luego de unos minutos el hedor se hace más
fuerte, siento una respiración sobre mí, caliente, húmeda, repulsiva... No
puedo evitarlo entro en pánico y comienzo a desvanecerme, voy perdiendo la
conciencia, siento como si flotara en el aire, como si pesara lo mismo que una
pluma.... La presión sigue allí, constantemente escucho murmullos que me dicen
- Yo, Yo, Yoooo! Una y otra vez con distintas intensidades y matices; ya me
siento perdida en aquel mar de sensaciones que invaden mi alma, ya no se la
diferencia entre lo asqueroso de su presencia o lo agradable de su compañía...
Perdida entre la niebla y las
sombras que me llevan a lo que hoy sería mi nuevo despertar... Mi vida entre
actos de maldad, llenos de lujuria y pasión, rodeada de sangre y traición...
Al recobrar mi conciencia me percato
que sigo allí, sentada en la mesa, con la mirada perdida... pero esta vez con
un inmenso deseo de llorar, de gritar para que esa sombra se valla de mi lado,
para que esas manos no vuelvan a tocar mi cuerpo, para que su aliento
nauseabundo no sea percibido por mi olfato... Me levanto con cuidado y dirijo
mis pasos hacia el umbral, ese umbral que me aterra, que afloran deseos que
permanecen ocultos, deseos de acabar con su existencia, de terminar los
maltratos. La verdad aquel chillido agudo, sigue retumbando en mis oídos con
aquella incesante frase - Yo, Yo, Yoooo!
Confieso mi crimen, he matado... he
matado con ilusiones de vida, he matado el amor, todo aquello que significa
algo para mi... Ahora mis blancas sabanas, se ven manchadas de sangre, mi
cuarto está impregnado de aquel asqueroso hedor que perturba mi descanso...
II
Me encuentro en mi cama pensando,
pensando en tu aroma, pensando en tus labios. Entre mis blancas sabanas
manchadas de ilusiones, manchadas de esperanzas; ya no siento tu presencia en
mi almohada, en mi cama.
Aquella noche mate tus esperanzas,
tus sensaciones; acabe con la lujuria que me atrapaba; que me consumía. Ahora
manchas de tu alma corren por mi cama, miro aquel umbral que tanto nombrabas,
en el que siempre esperabas, en el que mostrabas tus deseos con tu mirada
apasionada.
El incesante recuerdo de aquel día
persiste en acosarme... Yo, Yo, Yoooo! - en mi mente persistente, como tus
caricias, como tus miradas, como aquel recuerdo que no quiere decir adiós.
Me levanto y corro aquel umbral, demostrando
mi deseo de tenerte, de olvidarte, de matar ese recuerdo que persiste en
quedarse.
No logro mucho, solo consigo
recordarte, solo consigo amarte. Siento esa presencia tras de mí, aflorando mi
temor, aflorando mis instintos. Esos instintos
asesinos;
que... no hacen más que torturarme, que recordarme la maldad, la ira, la
venganza...
Al amanecer; despierto envuelta en
llamas; una luz incesante que va revelando el lugar de tus sueños, asomando las
sombras de aquel espectro.
Siento sus miradas abalanzadas,
desesperadas, trato de evadirlas, pero... me consumen, me atraen, me llaman...
Me dirijo en dirección opuesta, escapo de esa sombra que insiste en mirarme.
Mientras más me alejo, más cerca la
siento.
Volteo y observo: Sigo allí, parada
en el Umbral! No escucho más que ese chillido; esa aguda voz que repite cada
vez con más fuerza... Yo, Yo, Yoooo!
De pronto... todo cae en un vasto
silencio; aquella niebla invade el lugar y el denso frío se apodera de mi
cuerpo.
- Oh, No!! Tengo miedo de esa presencia,
ahora solo escucho el ruido de mi corazón, mi respiración se hace cada vez más
pesada, mis ojos comienzan a llorar...
No entiendo; ¿por qué? ¿Por qué ese
umbral perturba mis sentidos? ¿Por qué cada vez que me acerco a él, mi cuerpo
se vuelve nada? Mi alma se transforma en rocío y mi cuerpo en energía...
Pero poco a poco siento como
desciendo, como en aquel lugar lleno de sombras, surgen luces que me abruman...
Reacciono y pienso: ¿Acaso no dejo que descanses? ¿Acaso soy presa de tus
recuerdos?
Desisto y cierro mis ojos, cancelo
mi viaje y descanso. Siento un vacío, siento como voy perdiendo mis sueños, mi
vida...
Trato de no pensar, de no razonar,
no quiero entender por qué, no quiero saber si tu ausencia marcará el inicio de
la mía... solo sé que si persisto en cruzar el umbral todas mis preguntas
tendrán respuestas!
III
De un tiempo para acá, mi casa no es
más que un vacío, un vacío lleno de murmullos, de quejidos, nadie nota mi
presencia, nadie pasa junto a mí. Siento como si aquella noche marcara el
inicio de un nuevo tiempo para mí, pero el final, para aquellos que están cerca
de mí… Esa trágica noche ha marcado mis sueños, ha dejado una mancha en mis
manos, un olor en mi cuerpo. La culpa… creo que así la llaman, creo que así la
escucho.
En mi conciencia no hay más que
culpa, culpa de no ser la hija ejemplar, la hermana comprensiva, la estudiante
dedicada, la pareja fiel o la amiga incondicional… No soy más que el resultado
de una sociedad absurda, indiferente, e injusta…
Aquella
noche asesine todo lo que odiaba, todo aquello que, incesante me recordaba
quien era… quien soy. Ahora solo me queda esperar, esperar mi juicio y
reconocer mis culpas.
No se si entrar en la habitación de
mamá, recostarme en sus piernas y charlar con ella, desde aquella noche no he
cruzado palabras con nadie, solo escucho murmullos y llantos, sin apartar de mi
mente aquel eco agudo que me atormenta, que me recuerda mi pecado.
No puedo apartarme del umbral, trato
de alejarme pero al mirar atrás, veo que mientras avanzo en mi camino, más
cerca estoy de él. No tiene sentido, si camino en dirección opuesta lo más
lógico es que me aleje. No puedo llegar a ninguna otra parte de mi casa, solo
imagino, solo sueño con los demás…
Lo más preocupante de todo es que
tengo vagos recuerdos de lo sucedido esa noche, solo me llegan imágenes… se
cortan y aparecen otras… nunca recuerdo una secuencia completa… Trato de
recordar… solo se me viene a la mente la imagen… Yo, en una esquina de la mesa
y él en la otra… de repente recuerdo ese sonido, esas frases que hieren mis
oídos, ese agudo lamento que retumba en las paredes, luego puff, todo se vuelve
negro y viene a mi mente, una imagen perturbadora, yo reflejada en un charco de
sangre en el piso, con un objeto en mi mano… veo el reflejo de alguien tras de
mí, un ente brillante… y mi mente vuelve a quedar en blanco.
Yo, Yo, Yoooo! Escucho
incesantemente, con muchos matices, con distintas intensidades, escucho a lo
lejos con una voz llena de angustia – Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado?, ¿por qué no vienes a salvarme?, ¿por qué no atiendes mis lamentos?
Día y noche te llamo, y no respondes; ¡no hay descanso para mí!... luego un
silencio sepulcral invade mi mente, y caigo en una imagen difusa… Mi madre,
arrodillada, llena de lágrimas, llena de tristeza, lamentándose… No comprendo
la situación, no se por qué esa tristeza se apodera de mi mamá, la he
decepcionado, se ha enterado de mi horrible crimen.
Ahora con más énfasis trato de
recordar, necesito saber porque tengo esa imagen en mi cabeza, por que solo
escucho murmullos y lamentos… porque mi reflejo esta gris, y cada vez va
perdiendo intensidad. Lo último que recuerdo es estar sentada en aquella mesa,
murmurando, odiando, persiguiendo un lugar al que no se si podré llegar, si
podré escapar. Solo tengo tus labios marcados en mi pecho, tus caricias
marcadas en mi cuerpo.
Ahora recuerdo, recuerdo aquel día
en el parque, te veo allí sentado a mi lado, disfrutando del abrazo que poco a
poco se va disipando, de los besos que poco a poco me vas dando… Recuerdo tus
palabras, esas palabras que me hieren, que me lastiman – Yo… tengo que decirte
que no se cómo, no se por qué, pero siento que mi vida ya no tiene sentido, no
se cómo explicarte que vales mucho y no mereces esto…
De repente te veo en mis brazos
sangrando, perdiendo tu vida, ganando tu muerte…. ¿Qué ha pasado?…. Entro en
pánico, las imágenes me invaden,
porque
lo has hecho, ¿por qué me has dejado?, te has marchado, has manchado mi cuerpo
con tu sangre, mis manos con tus sueños…
La muerte se apodero de ti sin
compasión, dejas a atrás un mundo lleno de esperanzas de ilusiones, por uno que
desconoces…
Vuelve a mí el recuerdo, tu sentado
en la mesa frente a mí, sin decir palabras, sin cruzar miradas, en medio de esa
niebla, en medio de la nada. Luego escucho el lamento, al escucharlo de nuevo,
entiendo que no es un espectro, no, soy yo…
Decidida me dirigí al umbral,
comencé a sentir como mi cuerpo se desvanecía, como mi alma quedaba desnuda,
como las palabras se hacían cada vez más claras.
Al pasar al otro lado del umbral me
encontré y recordé aquella noche que marco el inicio de algo increíble… Mi
muerte!
IV
Mis lamentos… ahora recuerdo,
recuerdo aquella noche con detalles… me encontraba en mi cuarto pensando en él,
pensando en su muerte, no lograba entender por qué, por que prefirió huir a
enfrentar el problema. De repente entro en trance y vivo aquella noche de
nuevo, pero ahora desde una perspectiva nueva, donde puedo verme acostada en mi
cama.
Noto como algo hace que salga, que
me dirija a la entrada… esta oscuro, no veo nada, extiendo mis brazos para
evitar chocar con algo, escucho un ruido ensordecedor, una especie de
detonación, un sonido seco, corto, pero impactante.
Siento personas corriendo a mí
alrededor, escucho murmullos, voces que no hacen más que repetir oraciones…
Mientras avanzo por el pasillo noto
que tocan mis pies, que el piso cada vez está más frío y entonces… entro al
cuarto veo a mi familia tendida en el piso, bajo un extraño sueño, escucho una
voz que me dice: Tú sabes lo que debes hacer, anda no pierdas tiempo, termina
con esto de una vez… De repente miro y veo en mi mano un cuchillo, alzo la
vista y veo a mi madre observándome, preocupada, temerosa… No puedo evitar
sentir miedo, miedo de mí misma, miedo de todo ese rencor que tengo en mí.
Me volteo y corro, me dirijo al
comedor, donde empezó todo, veo en la mesa sentada en la cabecera, mi figura,
mi cuerpo envuelto en sombras… corro y grito con fuerzas… Yo, Yo, Yoooo!
Como puedo ser así, como pensamientos
de maldad invaden mi alma…
Sin más, clavo el cuchillo en mi
pecho, siento como a medida que pasa el tiempo voy perdiendo la vida, voy
ganando la muerte… Me veo reflejada en un
charco
de sangre, veo a mi mamá corriendo hacia mí, siento como me levanta, como llora
por mí.
Ahora comprendo, ya todo tienen
sentido, al matarme dejaba atrás todo mis odios, todos mis temores, y envuelta
en la esperanza de encontrarme con él, de recuperar sus besos, su olor.
Esa presencia que sentía como
desgarraba mi franela, como presionaba mis pechos, no era más que mi hermano
tratando de devolverme la vida, tratando de borrar eso que hice…
Veo como llevan mi cuerpo al
hospital como, en un intento desesperado, tratan de salvarme de rescatar mi
alma… Me rindo ante la muerte, cierro mis ojos y al abrirlos, me encuentro
parada en el umbral, veo a mi mamá sentada al lado de mi cama, tomándome la
mano, rezando… del otro lado veo a un sacerdote con la Biblia en la mano
derecha y un rosario en la izquierda, pronunciando unas palabras para aliviar
el dolor, mi ausencia ante mi madre: - Por que se oirá una voz de mando, la voz
de un arcángel y el sonido de la trompeta de dios, y el Señor mismo bajará del
cielo. Y los que murieron creyendo en Cristo, resucitarán primero; después los
que hayamos quedado vivos seremos llevados, juntamente con ellos, en las nubes,
para encontrarnos con el Señor en el aire; así estaremos con el Señor para
siempre.
Noto como su ausencia marca el
inicio de la mía, como por desesperación mate las esperanza de muchos de los
que creían en mí, de cómo cubro de dolor y tristeza la vida de todos. Ahora
entiendo, se que ese umbral me lleva a mis realidades paralelas, como me
recuerda que la muerte no soluciona nada de como vagando en la tierra, sin
poder tocar, hablar o sentir a nadie, me siento aliviada, aliviada de no causar
más daño, de no manchar la perfección de mi recuerdo.
Este relato no es más que el inicio
y final de lo que se podría llamar mi vida… una vida llena de mentiras, llena de
desgracias, impulsada por sentimientos llenos de maldad, ira y odios…
Lo único que se, es que pronto visitaré a los
míos, ese umbral al que tanto temía no es más que la puerta entre el mundo de
los vivos y el de los muertos, nosotros vagamos a expensas de Uds., mientras mi
recuerdo siga vivo, yo seguiré rondando, espiando sus noches, espiando sus
sueños, y quizá en un futuro robe las ilusiones y esperanzas de aquellos que
marcaron mi vida y muerte…

Interesante historia, siempre me han gustado los cuentos con un final inesperado, y por lo que he leído (y me incluyo)a muchos nos atrae el tema de la muerte como objeto principal de nuestros relatos, supongo que atrae porque es un tema que para muchos está prohibido.
ResponderEliminartienes buena narrativa, aunque a mi parecer (sin ofender) necesitas dejar de explicar lo que ya está implícito dentro de lo que escribes, es como tratar de explicar un chiste, si lo explicas muchas veces ya no da gracia, ten más confianza en que el lector entenderá lo que intentas decir sin tener que explicar lo que escribes... Esa es mi única observación, de resto lo haces bastante bien, felicitaciones!!
Me gustaron tus relatos. A gran escala el primero y el último :), veo que el tema de la muerte te inspira a escribir y como lo desarrollas hace que atrape hasta la última palabra. Sublimes descripciones, pude irme realmente con la historia. Mucha suerte!
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