Biografía
Yeglimar Pereira,(Coro, 1989) No soy pintora, escritora, ni compositora.
Pero si algo he sabido disfrutar en la vida es de la música, la literatura y el
cine. Son expresiones del arte que me apasionan. Curse en la UNEFM la carrera
de Educación, Mención Lengua, Literatura (Latín aprendí muy poco). Egrese en el
2011. Cursar estos estudios me lleno de satisfacciones, me presento un centenar
de autores, obras, historias. Alimento mi espíritu con ganas de transmitir mi
amor por la literatura. Sin embargo no he dado a conocer las pocas cosas que he
escrito…viendo en este encuentro una oportunidad propicia, les entrego…
Extranjero
en Coro
Recorriendo los caminos de piedra
Erick se maravillaba al contemplar la imponente Iglesia San Francisco que se
erigía frente a él, se alegraba al pisar suelo bicentenario, decidió tomar un
respiro antes de continuar, se dirigió a la plaza San Clemente, hizo reposar su
mochila en un banquito. Observo a los transeúntes a su alrededor distraídos en
sus cosas, haciendo caso omiso a todo lo que los rodeaba, al otro extremo un
grupo de colegiales imitaban modas de culturas ajenas, mientras hacían suyo el
pensamiento de otros, se desligaban de su tierra, de Coro, suspiro aliviado al
saber que no era el único extranjero en
la ciudad.
Llora
el poeta
Durante mi vida
universitaria conocí un chico peculiar, lo llamaban el poeta, mientras todas
las tardes buscaba inspiración caminando entre las casas de barro del centro y
perdiéndose entre las calles Comercio y Federación, no lograba dar con los tan
anhelados versos, terminar siquiera una sola estrofa ¿Pero porque no tengo ese
don especial? -se decía- ¡Acá en Coro hay tantos poetas como chivos y
chuchubes! insistía. Opto entonces por vivir la “vida bohemia” pero sin lograr
conjugar bien su musa. Por las noches se puede ver a mi pobre amigo, rodeado de
otros tantos amigos, en el Garua, añorando letras inexistentes, vacías.
Susurros
Ya no me
preocupa alimentarme, asearme o descansar. Desde que me convertí en este ente
vacío, inasible, o ya no sé cómo definirme, no me afecta ni el frio ni el
calor, me muevo por el aire cual polvo levantado por la brisa. Es gracioso
toparme con cientos de transeúntes sin que ellos noten mi presencia, siempre
más ocupados en sus vidas y en las de otros. Puedo pasearme entre los autos que
van y vienen sin peligro de lastimarme; antes de que esta metamorfosis me
afectara me desesperaba ante lo lento del cambio de las luces del semáforo,
ahora pacientemente espero que marque el rojo para como todos seguir hasta el
otro lado. Total no tengo prisa, no tengo a donde ir, no sé por qué continúo
aquí. No existía tal luz… al menos yo no la vi, tampoco el cielo, el paraíso o
el purgatorio; todo sigue tal cual lo recuerdo, mismas calles, edificios, y la
gente multiplicándose. Todo igual excepto yo, el agua, tierra y fuego
desaparecieron de mi cuerpo, solo quedó este inmenso aire que me trae y que me
lleva.
No poseo
noción del tiempo ni de los días, muchos acontecimientos de mi existencia
pasada simplemente se han borrado de mi mente, si me topara con alguien que otrora
fuera un amigo no lo reconocería, ¿será acaso el recuerdo lo que no me permite
marchar?, ¿la costumbre me ha arraigado a este lugar?…
Los entes
marchitos como yo, que he ido encontrando a mi paso son muy fríos y secos, se
creen muy invencibles porque ya nada les afecta, pero yo se que en el fondo
añoran un poco de vida, percibir de nuevo olores, sabores caricias… ¡Tontos! al
saber que no se cumplirán sus deseos se consuelan y se divierten observando a
los vivos, sus males y pesares, por eso muy poco converso con los que me
encuentro en mí pulular... ¿Cómo nos comunicamos? Pues no lo sé explicar…son
esos sonidos muy tenues, imperceptibles, provenientes del silencio y de la nada
nuestras voces, las no existentes.
Kike como
todos los días…todas las horas, veía los titulares que transmitía la tv, mientras
terminaba su reportaje para el semanario “Viva
la pasta”, donde había comenzado sus pasantías. Le molestaba la línea
editorial de este impreso, era un periódico que se dedicaba sólo a resaltar las
buenas nuevas que acontecían en la comunidad italiana, <<¿Quién quiere
leer todos los días lo mismo?>>, <<Todo está bien>>,
<<Todo en su santo lugar>>. El periodismo debe ser el medio que
muestre lo que nadie quiere saber, que evidencie la realidad que permanece
oculta tras las apariencias; no un grupo de notas felices que aburren y
deprimen con tanta perfección a quienes
las leen, pensaba; mientras criticaba lo que escribía y observaba lo linda que
era la nueva presentadora de noticias del canal. Le llamó la atención el
reporte que ésta anunciaba…:
<<Y en más noticias, fuertes protestas
se elevan hasta El Vaticano, por un nuevo y posible potencial caso de
Eutanasia, que se estará llevando a cabo en la Clínica central. Esta vez se trata
de un joven con pocos recursos, cuyos padres se ven imposibilitados a seguir
pagando los honorarios que exige la clínica para mantener la vida asistida
a este joven, quien el pasado mes ingresó
de urgencia producto…>>
Eso… eso… eso…
Una voz en off invadió el estudio, penetró en los
espacios y llegó hasta donde el permanecía… << ¿Quién anda allí? >>,
se vio hablando solo…encendió las luces, se asomó a la puerta, el pasillo
permanecía en completa calma, nadie circulando o entrando a algún departamento.
Estos problemas que no cesan con la
televisión: <<debo llevarla a algún técnico>>. Decidió encender el
equipo de sonido, una ópera de manera sentida
le acompañó mientras se servía un poco de vino.
Kike era
un hombre escéptico, no creía en nada, ni en nadie. Casi ateo, pero no tanto.
Su falta de fe inició cuando no fue capaz de apoyar a su familia, los abandonó,
renegó de ellos. Fue un estudiante
mediocre, de los que no resaltaba, sin importar si planteaba alguna nueva teoría
filosófica, despejaba la ecuación matemática más compleja, o escribiese más
historias que Boccaccio. Con las mujeres
también era pésimo, era impotente, reprimido y depresivo, ninguna mujer
soportó más de una semana de relación con él. No tenía amigos y los pocos conocidos huían de cualquier
encuentro casual o acertado con este personaje.
Lo único
bueno que le había pasado en la vida fue terminar haciendo pasantías
─pruebas previas para lograr el trabajo
con titularidad─, en el peor semanario italiano, la mediocridad de este impreso
se debía a lo aburrido de sus reseñas, únicamente se mantenía vigente porque pertenecía
a una familia de las más importantes y el abolengo y el dinero le permitían
sobrevivir.
Esa noche
del 18 de enero Kike se llevó el sacudón de su vida… de nuevo la voz en off
apareció, esta vez apagando la opera que amenizaba el estudio ─Y que él podía
recrear fácilmente en sus pensamientos─, << ¿pero que ocurre? >>
<< ¿Ya tan rápido se me subió el vino a la cabeza? >>…
Eso es la
vida para ese chico, se traduce en sólo una suma de dinero, eso y nada más. Para
mí en cambio era un poco más sencillo, solo me bastaba abrir los ojos, lo
intenté, de verdad lo intenté…esperaba que lo hiciera, él dio toda su
fortuna por mantenerme aquí...pero yo no
fui capaz...
Kike como loco cambiaba las emisoras del
estéreo, apretaba botones, pero la voz en off se seguía escuchando…
Todo se iba
sucediendo muy rápido ya en la universidad, tenía tantas cosas que hacer, el
tiempo sin duda no me bastaba, estaba llena de planes, proyectos, deseaba irme
a Francia o a Inglaterra, tal vez viajar alguna vez por Argentina. Pero también pensaba en mi Padre, no deseaba
de momento dejarlo solo, yo era su chica, la mujer más importante en su vida,
fue el compañero más fiel que tuve...
De pequeña
mi madre se esfumó, nunca tuve noticias de ella, sólo las historias y los
recuerdos que recreaba mi padre en sus noches de nostalgia, sobre el pasado
compartido con esa mujer que finalmente me
concibió y se marchó. Era actriz, mi padre la conoció mientras ofrecía
una función en el teatro Brancaccio, ha sido reconocida en toda Europa, creo
que únicamente yo, “su hija”, supe muy poco de ella, aunque suelo recordar lo
que decía aquella revista de críticos: expresaban que los mejores papeles que interpretaba
era cuando la mataban o moría en la historia. Que curioso y chistoso fue saber
eso…
Creo que se
mantuvo poco tiempo con mi padre, desde que tuve conciencia, el departamento
siempre lucía muy suyo, sin un solo vestigio de presencia femenina, aunque
también pudo haber querido borrarlo para apaciguar el dolor. No hice muchas
preguntas sobre ella, no quería tocar esa herida y mucho menos hacerla mía, me
alegraba con tenerlo a él. El hombre alto que me hacía cosquillas con su barba,
me cargaba, me contaba cuentos, me hacía reír, y vigilaba mis sueños…me crio
sin problemas, no fue difícil ser disciplinada, confiaba tanto en mí…
Me sentía
tan importante cuando me llevaba a cenar y todas las mujeres que salían a
pescar algún prospecto nos miraban con recelo…muchas de mis amigas iban al depa
solo para saludarlo. Alguna de ellas hasta llegó a reprocharme que sufría del
síndrome de Electra y que no me haría bien para mi desarrollo e independencia futura,
la sentí más envidiosa que otra cosa, cualquiera hubiese querido tener la
relación que yo mantenía con mi viejo…
Por eso
cuando aquella intrusa apareció las cosas empezaron a cambiar, ya mi padre no
estaba en casa para cenar, los fines de semana siempre surgía un compromiso que
lo relacionaba con ella. Él solo me
decía que invitara a las amigas, que frecuentara chicos, <<que viviera mi
vida>>, que me ocupara de mis estudios, que viajara; para consolarme sólo
le faltaba sugerirme que fumara marihuana, o me metiera a lesbiana…
No deseaba
ser destronada del reino del que había sido la princesa por 21 años, él era mi
príncipe. Me mostraba fuerte, decidida, clara en la vida, pero aun lo
necesitaba. Todo el equilibrio que me caracterizaba, varió desde que inició esa
relación paralela con esa mujer: dejé de sonreír, de tomarme fotografías, sólo
esperaba que él me diera la noticia, que ella era un recién vestida, y finalmente no iría al gran baile, es decir
que terminarían…Pero la noticia no llegaba y él ya me tenía bastante
descuidada.
Con los
exámenes finales, la situación en casa, los mismos problemas de las chicas,
nadie interesante que ligar, el mismo panorama pero ahora a grises, no sabía
qué hacer, decirle <<no me agrada esa señora para ti>> de nada
valía, él se mantenía firme y yo me sentía cada vez más indefensa.
No pensaban
casarse, pero ya la madrastra estaba instalada en casa, y yo por supuesto no
paraba en ella, había arreglado mis cosas y planificado mudarme, mi padre increíblemente
estuvo de acuerdo, qué forma tan sutil de decirme que ya me quería fuera,
metiendo una extraña en nuestro mundo, arruinándolo todo…
Todas las
noches me la pasaba en fiestas, donde me invitaban y donde no, también; los
chicos del grupo se sorprendían al ver ese lado fiestero, que yo también desconocía,
no estaba acostumbrada a tomar y ahora era un coctel ambulante, en ese ambiente
se consumía de todo, te topabas con drogas de todas las formas, sabores y
colores. Yo las probaba como si fueran dulces y como si estuviera en una
confitería, donde los caramelos y golosinas me aliviaban del dolor…
Muchas veces
salía de los clubs con gente con la que no había llegado y a plena luz del día,
por momentos no diferenciaba si estaba ebria o dormida, todo se volvía
surrealista los edificios derritiéndose por el calor del sol, las carreteras
convertidas en riachuelos de chocolate duro, las personas lucían como
marionetas controlados por hilos que movía el director del teatro. Y yo un
personaje salido de alguna novela, pero de esos personajes que están mal
hechos, que no tienen ni pie ni cabeza, esos que son de relleno y que el autor
utiliza para justificar su falta de ideas, el agotamiento de su imaginación, lo
innecesario de una escena,
Todo seguía
igual con mi padre, ya yo hasta le estaba tomando gusto a eso de vivir sola y
hacer lo que se me viniera en gana, sin responder si había comido, si me había
bañado, si había dormido, las funciones básicas que cumple el ser humano, y que
muchos tontamente toman para cerciorarse si estás bien, cuando no se detienen a
preguntarte cosas como: ¿Eres Feliz?, ¿Has sonreído lo suficiente hoy?, ¿Cuéntame
qué has hecho por alcanzar tus sueños?
Pero al mes
de la mudanza creo que él sintió remordimientos porque me obsequió un coche,
¿acaso con ese detalle pensaba suplir su falta?, ¿compraba mi perdón?, sin
preocuparme mucho por darle respuesta a esas interrogantes, tomé sin más ni más
el regalo, era muy mala conductora, aceleraba como loca y me gustaba correr
mucho en el auto…
Para lucir
mi nuevo accesorio lo llevaba a todos mis desmadres, yo, antes humilde y
modesta, tras tanto resentimiento y rabia me fui convirtiendo en un total
antónimo, desafiaba el peligro, seducía a la muerte, coqueteaba con los
extremos y buscaba aquello que no había perdido. Esa noche de enero salí de
madrugada de la disco, un baboso insistía en acompañarme, le había gustado mi
carro y con la excusa de llevarme quería manejarlo, me negué, aunque parecía
una cuba que se tambaleaba de un lado a otro, finalmente, arranqué…
Camino a mi
depa, las luces se fueron tornando volátiles, todo a mí alrededor parecía que
pasara en cámara rápida, me sentía lenta, pero todo lo demás volaba, no
distinguía, no veía, no coordinaba, no pensaba, me reía, me divertía, sentí una
fuerte luz, el semáforo <<¿pero es una luz blanca?>> no me detuve a
chequear cuál luz marcaba, continúe, aceleré, no paré, luces, luces, luces y
luego mi auto con el roce de ese otro auto se convirtió en una gran licuadora,
dio vueltas y vueltas, me vi inmersa en un remolino de metal; yo era el jugo
que preparaba aquel accidente, un coctel de muerte. El final de todo aquello,
una gran merengada de sangre, huesos rotos, traumatismos, heridas, cortes,
raspones, terminé inconsciente, sumida en la más oscura realidad.
Kike había abandonado la idea de callar esa voz que
consciente o inconscientemente percibía, en cambio ahora permanecía muy atento,
prestando atención a todo lo que narraba, por momentos el tono variaba se hacía distante, sufría distorsión, a veces
parecía sólo el susurro de alguien tímido…sonidos que provenían de un lugar muy
lejano.
Cuando mi espíritu reaccionó de nuevo al
cuerpo, estaba como dormida. No sentía dolores, vacilaba entre soñar y
despertar. Pasados algunos minutos esta sensación persistía, era como el sueño
donde ya estás despierto y deseas abrir los ojos y no puedes, o quieres mover
un brazo, una pierna y no pasa nada. Y te dominan sentimientos de angustia,
sufres de pánico, y padeces el más terrible horror, <<y si me entierran
viva y si me voy pudriendo aun
consciente de lo que pasa>>…
Me sentí embargada por esos
pensamientos y ese temor por mucho, mucho tiempo, oía voces, sentía la
presencia de personas en la habitación. Mi padre no se había apartado de mi
lado, ni por un instante. El saberlo allí me empujaba a querer volver, <<
¿pero cómo le vería a los ojos, luego de mi comportamiento tan
vergonzoso?>>, mientras tomaba mi mano fría me decía entre sollozos, y
con un tono de voz muy bajito que ya no tenía por qué preocuparme, mi
habitación seguía en su departamento esperándome, ya nadie se interpondría
entre nosotros, que le perdonara, que por favor volviera…
Y yo deseaba volver junto a ti, papá,
quería estrecharme entre tus brazos una vez más, parlar contigo, pedirte
perdón, decirte que podías tener a tu lado a cualquier bella ragazza…
Pero por más que lo deseaba y hacía
fuerzas por reaccionar, en mi cuerpo no pasaba nada; cuando el agotamiento, la
tristeza y la imposibilidad de despertar me vencían, caía en profundos sueños,
durante esos momentos me veía activa, normal, sana, feliz, contigo a mi lado
sin ese tono de voz triste, desesperanzador. <<Papá no deseaba
hacerte sufrir así>>…
Lo más terrible fue que mi estado de
zombi, porque no estaba ni viva, ni muerta, se prolongó una eternidad, seguía
consciente, como viva mentalmente, pero todo lo demás permanecía adormecido,
ido, tal vez si me hubiesen inyectado adrenalina… no lo sé, realmente durante
ese tiempo se me hizo de todo, incluso asearme a diario, las monjas del hospital
donde estaba se encargaban…viejecillas pícaras, no dejaban pasar oportunidad
para hacer comentarios sobre mi cuerpo, no tenía la capacidad de ver lo que
hacían, o sentir mientras me limpiaban, pero siempre había murmullos, risas, y
alguna que otra expresión subida de tono, a veces pienso que me mantuvieron
tanto tiempo allí solo por el goce que le producía ver un cuerpo joven al
desnudo, cuando llegaba la hora de la limpieza y el aseo. Las monjas fueron las
que más lucharon porque mi vida permaneciera pendiendo de los delgados cables
que me conectaban con las máquinas y aparatos…
Pero quien más sufría con esa
situación era mi padre…Me amaba, y yo lo amaba tanto a él…
Mi cuerpo terminó rechazando mi
espíritu, lo expulsó fuera de sí. Todo pasó hace muy poco, no llevo noción del
tiempo, pero sentí cómo cada vez más mi cuerpo se iba endureciendo y me sentí
acorralada. En un último esfuerzo suspiré, mis labios se movieron, y yo salí
disparada desde el fondo como una bocanada de aire. Vi llorar a mi padre, lucia mucho más viejo de
lo que lo recordaba, demacrado…me vi allí tendida en una cama, ajena a la
imagen que recuerdo de mí, un rostro pálido, inexpresivo, frio era lo que
quedaba. La muerte total de mi cuerpo se tradujo en una lágrima que rodó lentamente
por mi mejilla, la prueba de que si permanecí viva, pero atrapada en un sueño
del que no pude despertar...Un sueño que representaba toda la vida que deseaba
compartir junto a mi querido padre.
Intenté
acercarme a él una última vez y una terrible ráfaga de viento se coló por la
ventana me sacó de la habitación, y me hizo volar por los aires, me volvió remolinos,
lluvia, y finalmente caí en estas ondas sonoras, en la única transmisión que
podre hacer con el mundo de los que aun viven y mueren…
Kike se mostraba horrorizado y sorprendido, que
testimonio era el que escuchaba <<¿acaso alguien más también lo oía?>>,
<<quien le hablaba>>, pensaba
preguntarle quién era y cómo podría ayudarla, pero en ese momento la
comunicación se interrumpió… sólo se escuchó
interferencia…<<por favor……….
perdone………. por haberle causado>>
Tras esa petición de la voz misteriosa y fantasmal, en la
habitación reinó el más escalofriante silencio. El estéreo esta vez sintonizaba
todas las emisoras, el espacio alrededor de
Kike permanecía en la más absoluta calma y el hombre totalmente en
shock, se veía imperturbable, aunque
hubiese podido temblar de miedo; fue entonces cuando la alarma del reloj sonó,
y él, en la misma silla, sobre los mismos apuntes de la noche anterior despertó
convulsionado y agitado, volteó hacia el aparato de sonido, el cual lucía
apagado, el disco de ópera en su estuche, la botella de vino sin destapar, pero
y todo lo que había oído… el testimonio… ¡el testimonio!
La televisión encendida, esta vez con el
noticiero matutino, en la voz de un comentarista reportaba:
<<Ayer en horas de la noche falleció Eluana
Englaro. La
joven estudiante que se encontraba en estado vegetativo desde hacía 17 años, cuando cayó en coma tras haber sufrido un aparatoso
accidente. La
noticia la dieron a conocer los médicos de la clínica de Udine, donde
permanecía ingresada. Se presume que la causa de este hecho se debió a la interrupción
gradual de la alimentación asistida que la mantenía con vida.
Fuertes declaraciones se pronuncian hoy desde El Vaticano, y desde el Gobierno
central, instituciones que no estaban de acuerdo con que se llevara cabo esta
medida, que va en contra de la dignidad humana, ya que según alegan…>>
Kike
no salía de su asombro, era un hombre patético, pero no retrasado. Relacionó
rápidamente la noticia de la muerte de esta chica con lo que había escuchado,
soñado o imaginado la noche anterior…
No
sabía por qué razón, pero sentía que era la historia que necesitaba dar a
conocer, lo que debía escribir, el relato que le daría el reconocimiento y el
respeto de sus colegas, así que se acomodó en la silla donde permanecía por más
tiempo durante todos los dias, todas las horas, y escribió y escribió…
Dejo
de lado esa nota que tenía pendiente y debía terminar para el semanario “Viva la pasta”, y describió todo lo que
pudo sobre Eulana, la joven que con toda seguridad sentía le había contactado.
De su puño y letra salió una conmovedora carta dirigida hacía el padre de la
joven, y ésta retrataba con exactitud todo lo que la voz en off le había
confiado…Se pasó gran parte del día en la redacción y corrección del escrito.
Por momentos, deseo haber conocido a la chica en otras circunstancias…
El
testimonio estaba listo, se sentía realizado como periodista, sintió paz…como
si de un juego con el tiempo se tratara, la alarma sonó de pronto, de nuevo era
de día. Uff, qué rápido se pasa el tiempo cuando haces algo que te apasiona ─
pensó ─, de pronto sintió un profundo sueño, pesadez en todo el cuerpo, se
levantó con esfuerzo de la silla y se alejó con dificultad de la mesa. Tomó el
manuscrito listo, y se enrumbó hacia la puerta. <<¿Es una broma?>>
la puerta estaba cerrada, y las llaves que traía en su bolsillo no
correspondían con la cerradura <<¿Qué pasa aquí?>> Un fuerte viento se coló por la ventana, revolvió los
documentos que habían sobre el escritorio, levantó el polvo de las alfombras,
delató lo sucia y descuidada que permanecía la habitación, <<¿Pero porqué
hay tanta mugre, si la señora Gertrudis aseó ayer?>>.
Kike empezaba a sentir temor y ansiedad, le
pareció extraño dado que hacía tiempo no sentía nada, más que lo mismo de
siempre tedio y aburrimiento, como si todos los dias fueran iguales, algo
repetitivo e infinito.
Cogió el teléfono para llamar al cerrajero y
que lo liberara de aquel encierro en el que se sentía, pipipipipi…nada el
teléfono yacía desconectado. <<En esta pocilga nada sirve>> lo
único que siempre permanece encendido es la maldita televisión, quisiera
callarla por un momento pero el botón se daño al igual que el control y la
radio, y la cocina <<mi vida va de mal en peor>>, se dijo. No le
quedó de otra que volver a su silla, colocar el manuscrito en la repisa y
observar la pantalla de la tele que era lo único que podía hacer…
De repente entre lo que decía la presentadora
del programa especial de tv salió a relucir su nombre <<Enrique
Stravolli>>, la comentarista proseguía…
<<Recordemos que el periodista que se
hacía llamar en el medio Kike, fue también una de las victimas de aquel
aparatoso accidente Marta…>>
Kike
quedó petrificado al escuchar el comentario, no recordaba haber tenido ningún
accidente, realmente desde hace un tiempo, no lograba recordar gran cosa de su
pasado. Intento con esfuerzo y desesperación
dar con la imagen de la última vez que salió a la calle y condujo un auto. Nada,
no había antecedentes de ello en su memoria…<<¿Qué mal sueño es
este?>>, deseó su alma que la alarma del reloj sonara y lo despertara de
aquella pesadilla. Observó con espanto como las agujas del reloj, permanecían
detenidas…
El viento arremetió una vez más en el pequeño
cuarto, y esta vez casi lo levanta de la silla, por los aires volaban todos los
papeles que Kike había escrito, él mismo se sintió elevado, como flotando, ya
sin ningún peso; percibió como entre una de las hojas que caía al suelo se leía
el nombre de Eulana al lado de la frase <<lo siento>>. Y de nuevo, una tenue voz de mujer le decía en
susurros:
Kike,
perdóname por matarte, de verdad lo siento…
Fin

los dos primeros me suenan a que fueron escritos para participar en un concurso de Nuevo Día, jeje! entretenidos.
ResponderEliminarJa ja ja así es...los escribí hace tiempo y con motivo de ese concurso ¡Pero al menos acá si podran leerlos!
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