7/4/12

YEGLIMAR (CORO)


Biografía

 Yeglimar Pereira,(Coro, 1989)  No soy pintora, escritora, ni compositora. Pero si algo he sabido disfrutar en la vida es de la música, la literatura y el cine. Son expresiones del arte que me apasionan. Curse en la UNEFM la carrera de Educación, Mención Lengua, Literatura (Latín aprendí muy poco). Egrese en el 2011. Cursar estos estudios me lleno de satisfacciones, me presento un centenar de autores, obras, historias. Alimento mi espíritu con ganas de transmitir mi amor por la literatura. Sin embargo no he dado a conocer las pocas cosas que he escrito…viendo en este encuentro una oportunidad propicia, les entrego…


Extranjero en Coro

Recorriendo los caminos de piedra Erick se maravillaba al contemplar la imponente Iglesia San Francisco que se erigía frente a él, se alegraba al pisar suelo bicentenario, decidió tomar un respiro antes de continuar, se dirigió a la plaza San Clemente, hizo reposar su mochila en un banquito. Observo a los transeúntes a su alrededor distraídos en sus cosas, haciendo caso omiso a todo lo que los rodeaba, al otro extremo un grupo de colegiales imitaban modas de culturas ajenas, mientras hacían suyo el pensamiento de otros, se desligaban de su tierra, de Coro, suspiro aliviado al saber  que no era el único extranjero en la ciudad.


Llora el poeta

Durante mi vida universitaria conocí un chico peculiar, lo llamaban el poeta, mientras todas las tardes buscaba inspiración caminando entre las casas de barro del centro y perdiéndose entre las calles Comercio y Federación, no lograba dar con los tan anhelados versos, terminar siquiera una sola estrofa ¿Pero porque no tengo ese don especial? -se decía- ¡Acá en Coro hay tantos poetas como chivos y chuchubes! insistía. Opto entonces por vivir la “vida bohemia” pero sin lograr conjugar bien su musa. Por las noches se puede ver a mi pobre amigo, rodeado de otros tantos amigos, en el Garua, añorando letras inexistentes, vacías.

Susurros

Ya no me preocupa alimentarme, asearme o descansar. Desde que me convertí en este ente vacío, inasible, o ya no sé cómo definirme, no me afecta ni el frio ni el calor, me muevo por el aire cual polvo levantado por la brisa. Es gracioso toparme con cientos de transeúntes sin que ellos noten mi presencia, siempre más ocupados en sus vidas y en las de otros. Puedo pasearme entre los autos que van y vienen sin peligro de lastimarme; antes de que esta metamorfosis me afectara me desesperaba ante lo lento del cambio de las luces del semáforo, ahora pacientemente espero que marque el rojo para como todos seguir hasta el otro lado. Total no tengo prisa, no tengo a donde ir, no sé por qué continúo aquí. No existía tal luz… al menos yo no la vi, tampoco el cielo, el paraíso o el purgatorio; todo sigue tal cual lo recuerdo, mismas calles, edificios, y la gente multiplicándose. Todo igual excepto yo, el agua, tierra y fuego desaparecieron de mi cuerpo, solo quedó este inmenso aire que me trae y que me lleva.
No poseo noción del tiempo ni de los días, muchos acontecimientos de mi existencia pasada simplemente se han borrado de mi mente, si me topara con alguien que otrora fuera un amigo no lo reconocería, ¿será acaso el recuerdo lo que no me permite marchar?, ¿la costumbre me ha arraigado a este lugar?…
Los entes marchitos como yo, que he ido encontrando a mi paso son muy fríos y secos, se creen muy invencibles porque ya nada les afecta, pero yo se que en el fondo añoran un poco de vida, percibir de nuevo olores, sabores caricias… ¡Tontos! al saber que no se cumplirán sus deseos se consuelan y se divierten observando a los vivos, sus males y pesares, por eso muy poco converso con los que me encuentro en mí pulular... ¿Cómo nos comunicamos? Pues no lo sé explicar…son esos sonidos muy tenues, imperceptibles, provenientes del silencio y de la nada nuestras voces, las no existentes.
            Kike como todos los días…todas las horas, veía los titulares que transmitía la tv, mientras terminaba su reportaje para el semanario “Viva la pasta”, donde había comenzado sus pasantías. Le molestaba la línea editorial de este impreso, era un periódico que se dedicaba sólo a resaltar las buenas nuevas que acontecían en la comunidad italiana, <<¿Quién quiere leer todos los días lo mismo?>>, <<Todo está bien>>, <<Todo en su santo lugar>>. El periodismo debe ser el medio que muestre lo que nadie quiere saber, que evidencie la realidad que permanece oculta tras las apariencias; no un grupo de notas felices que aburren y deprimen con tanta perfección  a quienes las leen, pensaba; mientras criticaba lo que escribía y observaba lo linda que era la nueva presentadora de noticias del canal. Le llamó la atención el reporte que ésta anunciaba…:
<<Y en más noticias, fuertes protestas se elevan hasta El Vaticano, por un nuevo y posible potencial caso de Eutanasia, que se estará llevando a cabo en la Clínica central. Esta vez se trata de un joven con pocos recursos, cuyos padres se ven imposibilitados a seguir pagando los honorarios que exige la clínica para mantener la vida asistida a  este joven, quien el pasado mes ingresó de urgencia producto…>>
            Eso… eso… eso…
            Una voz en off invadió el estudio, penetró en los espacios y llegó hasta donde el permanecía… << ¿Quién anda allí? >>, se vio hablando solo…encendió las luces, se asomó a la puerta, el pasillo permanecía en completa calma, nadie circulando o entrando a algún departamento. Estos  problemas que no cesan con la televisión: <<debo llevarla a algún técnico>>. Decidió encender el equipo de sonido, una ópera de manera sentida  le acompañó mientras se servía un poco de vino.
            Kike era un hombre escéptico, no creía en nada, ni en nadie. Casi ateo, pero no tanto. Su falta de fe inició cuando no fue capaz de apoyar a su familia, los abandonó, renegó  de ellos. Fue un estudiante mediocre, de los que no resaltaba, sin importar si planteaba alguna nueva teoría filosófica, despejaba la ecuación matemática más compleja, o escribiese más historias que Boccaccio. Con las mujeres  también era pésimo, era impotente, reprimido y depresivo, ninguna mujer soportó más de una semana de relación con él. No tenía amigos y  los pocos conocidos huían de cualquier encuentro casual o acertado con este personaje.
            Lo único bueno que le había pasado en la vida fue terminar haciendo pasantías ─pruebas  previas para lograr el trabajo con titularidad─, en el peor semanario italiano, la mediocridad de este impreso se debía a lo aburrido de sus reseñas, únicamente se mantenía vigente porque pertenecía a una familia de las más importantes y el abolengo y el dinero le permitían sobrevivir.
            Esa noche del 18 de enero Kike se llevó el sacudón de su vida… de nuevo la voz en off apareció, esta vez apagando la opera que amenizaba el estudio ─Y que él podía recrear fácilmente en sus pensamientos─, << ¿pero que ocurre? >> << ¿Ya tan rápido se me subió el vino a la cabeza? >>…
Eso es la vida para ese chico, se traduce en sólo una suma de dinero, eso y nada más. Para mí en cambio era un poco más sencillo, solo me bastaba abrir los ojos, lo intenté, de verdad lo intenté…esperaba que lo hiciera, él dio toda su fortuna  por mantenerme aquí...pero yo no fui capaz...
Kike como loco cambiaba las emisoras del estéreo, apretaba botones, pero la voz en off se seguía escuchando…
Todo se iba sucediendo muy rápido ya en la universidad, tenía tantas cosas que hacer, el tiempo sin duda no me bastaba, estaba llena de planes, proyectos, deseaba irme a Francia o a Inglaterra, tal vez viajar alguna vez por Argentina.  Pero también pensaba en mi Padre, no deseaba de momento dejarlo solo, yo era su chica, la mujer más importante en su vida, fue el compañero más fiel que tuve...
De pequeña mi madre se esfumó, nunca tuve noticias de ella, sólo las historias y los recuerdos que recreaba mi padre en sus noches de nostalgia, sobre el pasado compartido con esa mujer que finalmente me  concibió y se marchó. Era actriz, mi padre la conoció mientras ofrecía una función en el teatro Brancaccio, ha sido reconocida en toda Europa, creo que únicamente yo, “su hija”, supe muy poco de ella, aunque suelo recordar lo que decía aquella revista de críticos: expresaban que los mejores papeles que interpretaba era cuando la mataban o moría en la historia. Que curioso y chistoso fue saber eso…
Creo que se mantuvo poco tiempo con mi padre, desde que tuve conciencia, el departamento siempre lucía muy suyo, sin un solo vestigio de presencia femenina, aunque también pudo haber querido borrarlo para apaciguar el dolor. No hice muchas preguntas sobre ella, no quería tocar esa herida y mucho menos hacerla mía, me alegraba con tenerlo a él. El hombre alto que me hacía cosquillas con su barba, me cargaba, me contaba cuentos, me hacía reír, y vigilaba mis sueños…me crio sin problemas, no fue difícil ser disciplinada, confiaba tanto en mí…
Me sentía tan importante cuando me llevaba a cenar y todas las mujeres que salían a pescar algún prospecto nos miraban con recelo…muchas de mis amigas iban al depa solo para saludarlo. Alguna de ellas hasta llegó a reprocharme que sufría del síndrome de Electra y que no me haría bien para mi desarrollo e independencia futura, la sentí más envidiosa que otra cosa, cualquiera hubiese querido tener la relación que yo mantenía con mi viejo…
Por eso cuando aquella intrusa apareció las cosas empezaron a cambiar, ya mi padre no estaba en casa para cenar, los fines de semana siempre surgía un compromiso que lo relacionaba con  ella. Él solo me decía que invitara a las amigas, que frecuentara chicos, <<que viviera mi vida>>, que me ocupara de mis estudios, que viajara; para consolarme sólo le faltaba sugerirme que fumara marihuana, o me metiera a lesbiana…
No deseaba ser destronada del reino del que había sido la princesa por 21 años, él era mi príncipe. Me mostraba fuerte, decidida, clara en la vida, pero aun lo necesitaba. Todo el equilibrio que me caracterizaba, varió desde que inició esa relación paralela con esa mujer: dejé de sonreír, de tomarme fotografías, sólo esperaba que él me diera la noticia, que ella era un recién vestida, y  finalmente no iría al gran baile, es decir que terminarían…Pero la noticia no llegaba y él ya me tenía bastante descuidada.
Con los exámenes finales, la situación en casa, los mismos problemas de las chicas, nadie interesante que ligar, el mismo panorama pero ahora a grises, no sabía qué hacer, decirle <<no me agrada esa señora para ti>> de nada valía, él se mantenía firme y yo me sentía cada vez más indefensa.
No pensaban casarse, pero ya la madrastra estaba instalada en casa, y yo por supuesto no paraba en ella, había arreglado mis cosas y planificado mudarme, mi padre increíblemente estuvo de acuerdo, qué forma tan sutil de decirme que ya me quería fuera, metiendo una extraña en nuestro mundo, arruinándolo todo…
Todas las noches me la pasaba en fiestas, donde me invitaban y donde no, también; los chicos del grupo se sorprendían al ver ese lado fiestero, que yo también desconocía, no estaba acostumbrada a tomar y ahora era un coctel ambulante, en ese ambiente se consumía de todo, te topabas con drogas de todas las formas, sabores y colores. Yo las probaba como si fueran dulces y como si estuviera en una confitería, donde los caramelos y golosinas me aliviaban del dolor…
Muchas veces salía de los clubs con gente con la que no había llegado y a plena luz del día, por momentos no diferenciaba si estaba ebria o dormida, todo se volvía surrealista los edificios derritiéndose por el calor del sol, las carreteras convertidas en riachuelos de chocolate duro, las personas lucían como marionetas controlados por hilos que movía el director del teatro. Y yo un personaje salido de alguna novela, pero de esos personajes que están mal hechos, que no tienen ni pie ni cabeza, esos que son de relleno y que el autor utiliza para justificar su falta de ideas, el agotamiento de su imaginación, lo innecesario de una escena,
Todo seguía igual con mi padre, ya yo hasta le estaba tomando gusto a eso de vivir sola y hacer lo que se me viniera en gana, sin responder si había comido, si me había bañado, si había dormido, las funciones básicas que cumple el ser humano, y que muchos tontamente toman para cerciorarse si estás bien, cuando no se detienen a preguntarte cosas como: ¿Eres Feliz?, ¿Has sonreído lo suficiente hoy?, ¿Cuéntame qué has hecho por alcanzar tus sueños?
Pero al mes de la mudanza creo que él sintió remordimientos porque me obsequió un coche, ¿acaso con ese detalle pensaba suplir su falta?, ¿compraba mi perdón?, sin preocuparme mucho por darle respuesta a esas interrogantes, tomé sin más ni más el regalo, era muy mala conductora, aceleraba como loca y me gustaba correr mucho en el auto…
Para lucir mi nuevo accesorio lo llevaba a todos mis desmadres, yo, antes humilde y modesta, tras tanto resentimiento y rabia me fui convirtiendo en un total antónimo, desafiaba el peligro, seducía a la muerte, coqueteaba con los extremos y buscaba aquello que no había perdido. Esa noche de enero salí de madrugada de la disco, un baboso insistía en acompañarme, le había gustado mi carro y con la excusa de llevarme quería manejarlo, me negué, aunque parecía una cuba que se tambaleaba de un lado a otro, finalmente, arranqué…
Camino a mi depa, las luces se fueron tornando volátiles, todo a mí alrededor parecía que pasara en cámara rápida, me sentía lenta, pero todo lo demás volaba, no distinguía, no veía, no coordinaba, no pensaba, me reía, me divertía, sentí una fuerte luz, el semáforo <<¿pero es una luz blanca?>> no me detuve a chequear cuál luz marcaba, continúe, aceleré, no paré, luces, luces, luces y luego mi auto con el roce de ese otro auto se convirtió en una gran licuadora, dio vueltas y vueltas, me vi inmersa en un remolino de metal; yo era el jugo que preparaba aquel accidente, un coctel de muerte. El final de todo aquello, una gran merengada de sangre, huesos rotos, traumatismos, heridas, cortes, raspones, terminé inconsciente, sumida en la más oscura realidad.
            Kike había abandonado la idea de callar esa voz que consciente o inconscientemente percibía, en cambio ahora permanecía muy atento, prestando atención a todo lo que narraba, por momentos el tono variaba  se hacía distante, sufría distorsión, a veces parecía sólo el susurro de alguien tímido…sonidos que provenían de un lugar muy lejano.
            Cuando mi espíritu reaccionó de nuevo al cuerpo, estaba como dormida. No sentía dolores, vacilaba entre soñar y despertar. Pasados algunos minutos esta sensación persistía, era como el sueño donde ya estás despierto y deseas abrir los ojos y no puedes, o quieres mover un brazo, una pierna y no pasa nada. Y te dominan sentimientos de angustia, sufres de pánico, y padeces el más terrible horror, <<y si me entierran viva y  si me voy pudriendo aun consciente de lo que pasa>>…
            Me sentí embargada por esos pensamientos y ese temor por mucho, mucho tiempo, oía voces, sentía la presencia de personas en la habitación. Mi padre no se había apartado de mi lado, ni por un instante. El saberlo allí me empujaba a querer volver, << ¿pero cómo le vería a los ojos, luego de mi comportamiento tan vergonzoso?>>, mientras tomaba mi mano fría me decía entre sollozos, y con un tono de voz muy bajito que ya no tenía por qué preocuparme, mi habitación seguía en su departamento esperándome, ya nadie se interpondría entre nosotros, que le perdonara, que por favor volviera…
            Y yo deseaba volver junto a ti, papá, quería estrecharme entre tus brazos una vez más, parlar contigo, pedirte perdón, decirte que podías tener a tu lado a cualquier bella ragazza
            Pero por más que lo deseaba y hacía fuerzas por reaccionar, en mi cuerpo no pasaba nada; cuando el agotamiento, la tristeza y la imposibilidad de despertar me vencían, caía en profundos sueños, durante esos momentos me veía activa, normal, sana, feliz, contigo a mi lado sin ese tono de voz triste, desesperanzador. <<Papá no deseaba hacerte  sufrir así>>…
            Lo más terrible fue que mi estado de zombi, porque no estaba ni viva, ni muerta, se prolongó una eternidad, seguía consciente, como viva mentalmente, pero todo lo demás permanecía adormecido, ido, tal vez si me hubiesen inyectado adrenalina… no lo sé, realmente durante ese tiempo se me hizo de todo, incluso asearme a diario, las monjas del hospital donde estaba se encargaban…viejecillas pícaras, no dejaban pasar oportunidad para hacer comentarios sobre mi cuerpo, no tenía la capacidad de ver lo que hacían, o sentir mientras me limpiaban, pero siempre había murmullos, risas, y alguna que otra expresión subida de tono, a veces pienso que me mantuvieron tanto tiempo allí solo por el goce que le producía ver un cuerpo joven al desnudo, cuando llegaba la hora de la limpieza y el aseo. Las monjas fueron las que más lucharon porque mi vida permaneciera pendiendo de los delgados cables que me conectaban con las máquinas y aparatos…
            Pero quien más sufría con esa situación era mi padre…Me amaba, y yo lo amaba tanto a él…
            Mi cuerpo terminó rechazando mi espíritu, lo expulsó fuera de sí. Todo pasó hace muy poco, no llevo noción del tiempo, pero sentí cómo cada vez más mi cuerpo se iba endureciendo y me sentí acorralada. En un último esfuerzo suspiré, mis labios se movieron, y yo salí disparada desde el fondo como una bocanada de aire. Vi  llorar a mi padre, lucia mucho más viejo de lo que lo recordaba, demacrado…me vi allí tendida en una cama, ajena a la imagen que recuerdo de mí, un rostro pálido, inexpresivo, frio era lo que quedaba. La muerte total de mi cuerpo se tradujo en una lágrima que rodó lentamente por mi mejilla, la prueba de que si permanecí viva, pero atrapada en un sueño del que no pude despertar...Un sueño que representaba toda la vida que deseaba compartir junto a mi querido padre.
Intenté acercarme a él una última vez y una terrible ráfaga de viento se coló por la ventana me sacó de la habitación, y me hizo volar por los aires, me volvió remolinos, lluvia, y finalmente caí en estas ondas sonoras, en la única transmisión que podre hacer con el mundo de los que aun viven y mueren…
            Kike se mostraba horrorizado y sorprendido, que testimonio era el que escuchaba <<¿acaso alguien más también lo oía?>>, <<quien le hablaba>>, pensaba preguntarle quién era y cómo podría ayudarla, pero en ese momento la comunicación se interrumpió… sólo se  escuchó interferencia…<<por favor………. perdone………. por haberle causado>>
            Tras esa petición de la voz misteriosa y fantasmal, en la habitación reinó el más escalofriante silencio. El estéreo esta vez sintonizaba todas las emisoras, el espacio alrededor de  Kike permanecía en la más absoluta calma y el hombre totalmente en shock, se veía imperturbable,  aunque hubiese podido temblar de miedo; fue entonces cuando la alarma del reloj sonó, y él, en la misma silla, sobre los mismos apuntes de la noche anterior despertó convulsionado y agitado, volteó hacia el aparato de sonido, el cual lucía apagado, el disco de ópera en su estuche, la botella de vino sin destapar, pero y todo lo que había oído… el testimonio… ¡el testimonio!
La televisión encendida, esta vez con el noticiero matutino, en la voz de un comentarista reportaba:
<<Ayer en horas de la noche falleció Eluana Englaro. La joven estudiante que se encontraba en estado vegetativo desde hacía 17 años, cuando cayó en coma tras haber sufrido un aparatoso accidente. La noticia la dieron a conocer los médicos de la clínica de Udine, donde permanecía ingresada. Se presume que la causa de este hecho se debió a la interrupción gradual de la alimentación asistida que la mantenía con vida. Fuertes declaraciones se pronuncian hoy desde El Vaticano, y desde el Gobierno central, instituciones que no estaban de acuerdo con que se llevara cabo esta medida, que va en contra de la dignidad humana, ya que según alegan…>>
Kike no salía de su asombro, era un hombre patético, pero no retrasado. Relacionó rápidamente la noticia de la muerte de esta chica con lo que había escuchado, soñado o imaginado la noche anterior…
No sabía por qué razón, pero sentía que era la historia que necesitaba dar a conocer, lo que debía escribir, el relato que le daría el reconocimiento y el respeto de sus colegas, así que se acomodó en la silla donde permanecía por más tiempo durante todos los dias, todas las horas, y escribió y escribió…
Dejo de lado esa nota que tenía pendiente y debía terminar para el semanario “Viva la pasta”, y describió todo lo que pudo sobre Eulana, la joven que con toda seguridad sentía le había contactado. De su puño y letra salió una conmovedora carta dirigida hacía el padre de la joven, y ésta retrataba con exactitud todo lo que la voz en off le había confiado…Se pasó gran parte del día en la redacción y corrección del escrito. Por momentos, deseo haber conocido a la chica en otras circunstancias…
El testimonio estaba listo, se sentía realizado como periodista, sintió paz…como si de un juego con el tiempo se tratara, la alarma sonó de pronto, de nuevo era de día. Uff, qué rápido se pasa el tiempo cuando haces algo que te apasiona ─ pensó ─, de pronto sintió un profundo sueño, pesadez en todo el cuerpo, se levantó con esfuerzo de la silla y se alejó con dificultad de la mesa. Tomó el manuscrito listo, y se enrumbó hacia la puerta. <<¿Es una broma?>> la puerta estaba cerrada, y las llaves que traía en su bolsillo no correspondían con la cerradura <<¿Qué pasa aquí?>> Un fuerte viento se coló por la ventana, revolvió los documentos que habían sobre el escritorio, levantó el polvo de las alfombras, delató lo sucia y descuidada que permanecía la habitación, <<¿Pero porqué hay tanta mugre, si la señora Gertrudis aseó ayer?>>.
Kike empezaba a sentir temor y ansiedad, le pareció extraño dado que hacía tiempo no sentía nada, más que lo mismo de siempre tedio y aburrimiento, como si todos los dias fueran iguales, algo repetitivo e infinito.
Cogió el teléfono para llamar al cerrajero y que lo liberara de aquel encierro en el que se sentía, pipipipipi…nada el teléfono yacía desconectado. <<En esta pocilga nada sirve>> lo único que siempre permanece encendido es la maldita televisión, quisiera callarla por un momento pero el botón se daño al igual que el control y la radio, y la cocina <<mi vida va de mal en peor>>, se dijo. No le quedó de otra que volver a su silla, colocar el manuscrito en la repisa y observar la pantalla de la tele que era lo único que podía hacer…
De repente entre lo que decía la presentadora del programa especial de tv salió a relucir su nombre <<Enrique Stravolli>>, la comentarista proseguía…
<<Recordemos que el periodista que se hacía llamar en el medio Kike, fue también una de las victimas de aquel aparatoso accidente Marta…>>
 Kike quedó petrificado al escuchar el comentario, no recordaba haber tenido ningún accidente, realmente desde hace un tiempo, no lograba recordar gran cosa de su pasado. Intento con esfuerzo y desesperación dar con la imagen de la última vez que salió a la calle y condujo un auto. Nada, no había antecedentes de ello en su memoria…<<¿Qué mal sueño es este?>>, deseó su alma que la alarma del reloj sonara y lo despertara de aquella pesadilla. Observó con espanto como las agujas del reloj, permanecían detenidas…
El viento arremetió una vez más en el pequeño cuarto, y esta vez casi lo levanta de la silla, por los aires volaban todos los papeles que Kike había escrito, él mismo se sintió elevado, como flotando, ya sin ningún peso; percibió como entre una de las hojas que caía al suelo se leía el nombre de Eulana al lado de la frase <<lo siento>>. Y de nuevo, una tenue voz de mujer le decía en susurros:
Kike, perdóname por matarte, de verdad lo siento…
Fin

2 comentarios:

  1. Luis Daniel Ramones1:47 a. m., abril 09, 2012

    los dos primeros me suenan a que fueron escritos para participar en un concurso de Nuevo Día, jeje! entretenidos.

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  2. Ja ja ja así es...los escribí hace tiempo y con motivo de ese concurso ¡Pero al menos acá si podran leerlos!

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